Saturday, April 02, 2005

Un Par de Reflexiones, Parte 6: El Amigo Interior...

Hola, mundo... tengo ganas de referime a algo que, tarde o temprano, ha marcado la diferencia en todos y cada uno de nosotros: la relación que tenemos con nosotros mismos. Desde que nacemos hasta que nos morimos la única compañía constante (que está hasta cuando nos duchamos) que tenemos es nosotros mismos, sólo que no nos damos cuenta por una cantidad de factores casi infinitos... De nacimiento uno más que nada vela por sí mismo, no es catalogado de egocentrismo (eso viene cuando uno ya es bastante más grande), sino que instinto de supervivencia. Uno, cuando es bebé, se adora... ríe y llora con libertad, no teme mostrar lo que siente, no le importa mojar el pañal en el auto justo en un viaje largo, sino que más que nada es como quiere ser... Mientras se crece y se inserta en la Sociedad uno comienza el viaje de pérdida, como le digo yo, que es dejar de lado la propia manera de ser para ajustarla al gusto de las demás personas (conocidos mundialmente como "moral y buenas costumbres"). Pueden pasar dos cosas ante este viajecito de pérdida: convertirte en tu mejor amigo o tu peor enemigo...TU MEJOR AMIGO: Muchas veces uno cuenta con una personita que te quiere, que te acepta, con la que compartes alegrías y penas, a ese ser tan especial uno lo llama "mejor amigo".

Pues bien, hay gente que, aparte de un mejor amigo exterior (o en el ambiente) cuentan con otro ser que también cumple esa misma función, la de confidente y fuente de alegría y esperanza: ellos mismos. Ser tu mejor amigo es una de las cosas más sanas que hay, si no es la más sana, puedes confiar en ti mismo a la hora de hacer cualquier cosa, cuentas con ánimo permanente, comprensión y apoyo si es que has cuidado bien a ese mejor amigo. La mejor inversión a largo plazo es cuidarse y quererse a sí mismo, no hablemos de hacerte un egocéntrico y dejar a todas las personas de lado para satisfacer tus necesidades, sino que importarte tanto como el resto puede llegar a importarte (contemos que muchas veces uno aprecia más las opiniones de los demás personas que las propias). Uno se convierte en su mejor amigo mediante varios métodos, pero destaco dos momentáneamente: uno, por una crianza que promueve la alta autoestima (cosa para otro mensaje más) y dos, gracias al autoconocimiento y destrucción de esquemas antiguos siendo uno ya más grande y habiendo vivido en el otro lado de la balanza, con tu peor enemigo. En el primer caso es bueno para poder gestarte una vida relajada y tranquila, aunque depende de otros cientos de factores la capacidad que tengas de no hacerte pedazos ante la primera frustración (siempre he pensado en que, al aprender algo nuevo, uno se pega un par de porrazos y de ahí viene la frustración). Una vez dominada la frustración se puede decir que estás logrando el sueño de la vida tranquila y serena (al menos, lo más posible), aparte... si piensas que lo que es tuyo llegará a ti no existirá frustración alguna que pueda ensombrecer tu camino, lo cual lleva a que no te preocupes realmente por nada, sino que te ocupes de todo cuando llegue. Esa postura es la que más frutos trae para la vida: te da seguridad, aceptación, flexibilidad, hace que tú seas tu prioridad (algo mal visto por la gente y que trataré en alguna parte posterior) y no que vivas por y para otros que también siguen ese esquema, haciéndolo un ciclo interminable de postergaciones y desconocimiento.

Una relación sana contigo mismo augura miles de cosas: una vida más plena, poder desarrollar todas tus actitudes, haciéndote más especial dentro de tu unicidad existente, haciéndote más completo...

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