Sunday, April 03, 2005

Un Par de Reflexiones, Parte 7: El Enemigo Interior...

Si pusiéramos en una balanza a todas y cada una de las personas que cuentan con un Amigo Interior versus aquellas personas que cuentan con un Enemigo Interior, lamentablemente, las primeras saldrían volando por el peso de las segundas. Durante toda mi vida social, la que empezó oficialmente a los 6 años, fui reemplazando lentamente mi Amiga Interior y la dejé convertida en una Enemiga Interior, la que me caía mal sólo de encontrarme con ella y que me sacaba de quicio muy seguido. Si me preguntan por qué pasa esto tengo un abanico de respuestas y sé que todas están en lo correcto, aunque puede que me falten: una, muchas veces a la tierna edad de 6 años uno no tiene para nada enraizado lo que es, el significado que tienes tanto a nivel social como a nivel personal, los padres sólo te ven (en mayoría) como un niño que hay que moldear para que sea el mejor ejemplo de hombre del mañana (tremendo error, acá la cosa no es moldear, sino desarrollar características y no borrarlas), lo cual hace que empiecen (y empieces) a mandarte mensajes bastante poco gratos hacia ti mismo, hacia tu lindo Amigo Interior, el cual, al sentirse tan atacado, decide romper relaciones contigo y armarse para la guerra más cruel jamás librada y la que puede durar, incluso, hasta la hora de nuestra muerte (y ni decir que en el Más Allá también puedes seguir peleando). En eso puedes llevarte años, lo cual gesta una bajísima autoestima, la vulnerabilidad hacia las opiniones del resto (las malas en particular, ya que las buenas pasan directamente al papelero de las mentiras y las descartas de lleno), la condición de "manipulable", la falta de confianza y miles de cosas más que creo que podrían llevarme años decir. Como dije antes, esto puede llevarnos años hasta que nos damos cuenta de que hay personas que no pasan por esto y les va muy bien en la vida... si te acercas y les preguntas por qué, puede que te digan "porque confío en mí mismo/a" o cosas de ese estilo.

Puede que en principio te quedes helado y les digas que uno mismo es el peor juez, que hay que ser exigente y competitivo y un montón de ideas que se te han metido en la cabeza, pero... al ver resultados, te darás cuenta de que las cosas pueden ser de otra manera. Lo primero que viene es el ataque al Enemigo Interior y echarle la culpa de todos los errores que has cometido, pero... ahí consigues que tu Enemigo se cuadre contra ti y te mande mensajes cada vez peores... llegamos a punto cero. En este momento es cuando hay que cambiar las cosas, las visiones. La gran mayoría de veces, cuando uno se va en introspección, descubres que ninguna de las dos partes es culpable de nada, ambas tratan de hacer lo correcto y no hay nada mejor en este caso que ponerlas a debatir y que hallen un acuerdo (si consigues que tu Enemigo Interior baje las armas y decida escucharte, créeme que tienes el 50% del terreno ganado). Descubrirás que peleas con él porque no hizo lo que el resto quería que él hiciera y él pelea contigo porque hiciste lo que el resto quería que hicieras y postergaste tus verdaderas intenciones... y, si vemos a ese Enemigo Interior, nos damos cuenta de que verbaliza TODAS las cosas que quisiste hacer y no pudiste: decirle a alguien que lo querías, decir que no estabas de acuerdo en algo, hacer todo eso que siempre soñaste (faltar al trabajo por quedarte viendo el amanecer tomando una taza de chocolate caliente, salir a caminar bajo la lluvia con zapatos de verano, hasta comer con la boca abierta, jajajaja), cosas que tú no hiciste por... lo que has aprendido en la Tierra y que conoces como reglas. "Pero - te dice tu Enemigo Interior - esas reglas las han creado personas que exteriorizan sus limitaciones haciendo que los demás también las sufran"... Jaque Mate. Ahí te quedan dos opciones: seguir en las mismas, haciendo lo que los otros desean que hagas o, finalmente, darte cuenta de que el resto de personas te están controlando (no las culpemos, esto viene de siglos) y salirte de ese yugo de una buena vez por todas. Si decides la alternativa a, te aseguro que tendrás Enemigo Interior hasta que los elefantes vuelen, pero si decides la b podrás empezar a reconciliarte contigo mismo/a y no estar en la tierra nada más tomando aire, sino que podrás aportar lo que deseas, no te sentirás atado sino que actuarás de acuerdo a lo que te aconseja tu Amigo Interior (que siempre es muy sabio) y, al fin, lograrás estar en paz, como te lo mereces...

4 comments:

Andrakius said...

jajajajajaja se te nota un tanto inspirada...


jejeje será poh

pd: desde cuando q tienes cam!!!!!

KAI said...

Un sabio no es el que espera adaptarse al mundo. Sino el que logra que el mundo se adapte a el.

Sakenne said...

Jajajaja, wena brother!!! Lamentablemente para muchos, ando inspirada (ahora no, porque me vengo recién bajando de la micro y toy aún verde), espero aportar otro poco en un rato más... cuando termine de subrayar el libro de Sociología para la prueba de mañana. Y no, no tengo cam, esa foto me la sacaron mis primas, junto con otras que prefiero ni mostrar por lo tontas :P Saludos... tu sis...

Sakenne said...

Hi, Trunks... completamente de acuerdo contigo, pero hay veces en la que hay que vivir como tonto una gran cantidad de años para percatarse de que, dentro de uno, yace un sabio con muchas ganas de salir... No sé por qué, pero la gran mayoría de personas ponen el creer como último recurso cuando debiera de ser el primero y se ahorrarían todo el camino lleno de baches que les espera...