Thursday, November 08, 2007

Los Escritos (No Tan) Perdidos de Sakenne III: Canto XIII

Es un estado candente… incesante…


Mucha risa, poco llanto… demasiada risa.


Ahí me veo, regando las lágrimas que alimentan la tierra, mientras otros no la dejan crecer con su estridencia.

Me veo, rodeada de mil Nerones tocando la lira mientras Troya se deshace en llamas…
No puedo escapar a la censura, a verme sostenida por esos luceros ensombrecidos, viles y perturbadores, convencidos de su nítida transparencia…


Pero debo esperar a que las nubes se disipen y las sombras se manifiesten como debe ser.

Miro al más allá, mientras mis ojos se desenfocan y la distorsión se adueña de mi rostro…



Miro hacia mi verdad, mientras otros tapan oídos con burdas teorías…
vanas teorías…

irrisorias teorías…

A veces quise creerles y me intenté tatuar sus nombres en mi mente y mi pecho...


pero siempre aparecía algo que impedía la transición tan soñada…

Tan pesadillesca…

Y no es necesario mencionar cuántas veces maldije esa mano que retenía mi firma y mi condena…



Hay ratos en los que aún un par de blasfemias emergen de mi boca, por mucho que he llegado a comprender que sólo quiere salvarme, sólo quiere mi bien…

La maldigo por no haberme dejado seguir la huella del desastre…



Por dejarme seguir participando de este inmenso desorden al que llamamos "vida"…



Sin embargo, sé que mi ceguera puede ser tan transitoria como la felicidad que venden en la calle de la existencia y que tendré que entrar en (falta de) razón alguna vez…

Los miraré mientras intentan venderme el paquete de inmensa fortuna y, con la misma cara de impasible que hoy en día poseo, les diré que no…

Me tratarán de todo…

Mi negativa seguirá en pie…



Me rogarán…

El sí será el principal ausente en este baile…

Me dejarán en paz…

Sé que sentirán algo de lástima por mi 'incierto' destino, pero ¿qué le vamos a hacer?

Quizás mis lágrimas son mejor camino que sus falsas sonrisas…



Apagar la llama que su indiferencia produjo…

No dejar que mi Troya arda…

Permitir a la mano que toma la mía con tanto amor que me siga sosteniendo fuertemente cuando yo intente firmar mi acta de muerte…

Quizás mi felicidad no sea la eterna sonrisa, sino la eterna trascendencia…

El sentirme consciente de todo en vez de reír por todo…

El sentir, no hacerle fintas al sufrimiento y al cuestionamiento…

El sentir en verdad y no comprarme una bolsa de felicidad en la esquina…

Producir algo mío, no un regalo a medias que me traiga alguien más…



Miraré al cielo con mis verdaderos ojos y todos verán que éstos lloran magia…

Y no hay risa alguna que pueda contra ella.




Sakenne.

1 comment:

francisco said...

Hola preciosa Que mirada tan dulce tienes, es digna de un ángel tan bello como vos!
: jfrancisco70@hotmail.com