Saturday, November 10, 2007

Los Escritos (No Tan) Perdidos de Sakenne IV: Canto XIV

A tientas te busco, mientras mis recuerdos vagan por tu inexistente cuerpo…

Te acaricia mi memoria, buscando el aroma dulce que emitías…

Buscando tu boca, ávida, sedienta…

Buscando la infinita suavidad de un cuerpo que me perteneció tantas veces…

Contengo la respiración mientras todo vuelve a mi mente…

No sé cómo empezó el eterno juego que siempre ganábamos los dos…

¿Fuiste tú, con tu insistencia, o fui yo, con mi provocación?

¿Fuiste tú, con el beso, o fui yo, con el abrazo?

Sólo sé que fue el hálito de vida que me mantuvo en pie en el día y en tus brazos de noche…

Y aún me impregna de una fuerza conseguida sólo con un respirar compartido…

Jugar… jugar… bella, ligera palabra para un rito tan sagrado…

Quizás era nuestro modo de quitarle el velo moralista al asunto y hacerlo cercano, ameno…

Nuestro…

Quién diría que el amanecer nos sorprendía siempre jurándonos amor eterno, abrazados, mientras todo volvía a una quietud merecida…

Quién diría que, de casi matarnos por desconfianza, nos matábamos de amor…

Y ahora también me muero…

Me matas…

Tu ausencia va callando poco a poco el grito de mi corazón…

Mis manos rozan aún tu bello cuerpo…

Tus suaves y decididas formas…

No sé de dónde saliste, ángel mío, pero eras mi milagro hecho carne…

Mi milagro hecho alma…

Lentamente voy divagando entre tu mirada bajo las estrellas y nuestros encuentros cálidos, furtivos…

Y vuelvo a sentir tu aliento sobre mi piel, el roce de tu cabello, tus palabras de miel…

Un abrazo que abrigaba mi cuerpo y estremecía mi corazón…

Unos labios que me hacían sentir en el cielo, en tu cielo…

El roce cálido y penetrante de tus dedos, escribiendo la historia de mi piel…

Me alzabas con ligereza y me dejabas caer sobre ti, como si fuera tu cobijo, mientras que yo acudía ansiosa a tu llamado…

Te abrigaba ese frío que cargaste tanto tiempo…

Intentaba curar tu corazón a través de un suave vaivén de sueños e ilusiones…

Y tu boca anhelante exhalaba los resultados…

Qué manera de jugar la nuestra…

Dos almas haciendo choque y luego fusión…

Dos seres que intentaron destruirse hasta que cayó la primera gota de amor entre ellos…

Y bebieron el agua de la pasión con una sed sin precedentes…

Qué manera de jugar la nuestra…

Sin pensar, sólo sintiendo…

Sin estrategias, sólo deseando que el otro gane…

Casi dejándonos perder…

Capturando como trofeo cada suspiro del otro…

Cada movimiento…

Cada temblor…

Capturando cada instante, para guardarlo en la memoria del corazón…

Siendo cómplices y extraños ante los ojos de los demás…

Murmurando frases bonitas entre palabras comunes…

Juntándonos donde siempre… en tu guarida…

Vana la idea de ellos, que juraban que nos deseábamos la muerte, cuando tan sólo nos deseábamos…

Amparados, sin embargo, con la bendición eterna del amor…

La bendición que me retumba en la mente y me quita el aliento…

Mis manos aún te persiguen y se aferran a la calidez que despide tu memoria…

Intento tocarte, sentirte…

Sacarte un "te amo" de esos labios que penden en mi cabeza…

Una lágrima de mis traicioneros ojos amenaza con regar la tierra…

Intento volverte vida a través de mi vida…

Verte abandonado…

Verte silente…

Verte anhelante…

Verte sereno…

Verte como eras…

Mis manos se quedan perdidas entre tu sinuosa silueta…

Mis ojos miran los tuyos a través del tiempo, comprendiendo…

Percibo el férreo abrazo de la añoranza a través de mi piel…

Y sí, lo sé…

La vida no permitirá que este juego quede inconcluso…

Volveremos a vernos, algún día…

Volveremos a jugar de noche…

Volveremos a amarnos…

… para siempre…

Sakenne.

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