Monday, May 19, 2008

De Micros, Caminos y Demases...

¿En qué mundo estamos?
Ya llevo 24 años acá y vamos mal, muy mal, terriblemente mal, de mal en peor… creí que la senda era evolutiva, pero no, vamos para abajo y, en lo posible, nos llevamos hasta las macetas al abismo… A ratos no sé qué onda conmigo, qué micro tomo, qué hago, qué agarro, pero luego es el mismo hilo de la historia el que me pesca con sus anzuelos y avanzo… lento, pero avanzo. Y, mientras avanzo, emergen sucesos y eventos que parecieran hacerme perder el hilo nuevamente.
En el momento crítico es cuando todo se ve… hay muchos instantes en los cuales pareciera que todo se derrumba y uno se siente mal, pésimo, con ganas de dejarlo todo e irse a comer pan con tomate donde San Pedro. Este año he tenido varios de esos momentos críticos donde se debaten los sentimientos de esperanza y resignación a la muerte, siempre saliendo vencedor el primero. La muerte, sin embargo, es uno de los elementos más malinterpretados y lo es mucho más si lo asociamos al 'suicidio', donde se le equipara con la 'cobardía'… nadie se ha hecho los cuestionamientos necesarios respecto a la muerte ni sus modos de obrar, mucho menos se ha llegado a una médula esencial, el hecho de si el suicidio estaba en los planes de vida de quien lo cometió. Si sigo ahondando en esos momentos de pugna, sé que hay iguales posibilidades de avance como de cese por quien esté viviéndolo, asimismo, hay quienes avanzan y también quienes cesan - creo yo - todo dentro de un orden que no alcanzamos a entender y que sí nos sentimos habilitados de juzgar confianzudamente.
¿Suicidio?
No se puede juzgar algo sin vivirlo y mucho menos juzgar a quien sí lo ha vivido. Yo sé del suicidio porque he tenido varios intentos en esos momentos donde la micro que tomé me marea y he logrado bajarme, aunque aún no he conseguido salir del área de peligro donde me metí con ayuda hace mucho tiempo. Creo que es esto mismo lo que me salva, la capacidad de admitir que ando perdida por mucho que en estos momentos lo esté menos que antes; sin embargo, hay seres que no pueden salir de la micro porque están demasiado mareados y ahí se quedan hasta que chocan… a eso no se le puede llamar cobardía ni tampoco se le puede llamar debilidad, por mucho que la gente lo entienda así… el suicidio no es tan descabellado como parece.
Dentro de todo lo que la vox populi pronuncia y entiende mal, emerge el suicidio y los porqués de él. Como suicida en potencia que he sido, conozco íntegramente lo que puede desencadenar algo así: dolor, frustración, desesperanza… y, en los momentos donde nada parece salirte demasiado bien, aquellos espectros se vuelven gigantes y amenazan con comerte el alma. Ya el daño es tan marcado y cegador que, poco a poco, uno se despoja del temor más grande y conocido… el temor a la muerte, símbolo de que ya es tan penosa la existencia que ni siquiera te queda algo más a lo que tenerle miedo. La muerte comienza a verse seductora, liberadora, radical en vez de ser ese conjunto de sufrimientos que el mundo simboliza en ella y, colocándola en la balanza al lado de la vida, gana cada vez más y más peso… No se puede ver a un suicida con los ojos de un ser indolente, que jamás ha pensado en acabar consigo mismo debido a múltiples factores… es cierto que todos hemos sufrido alguna vez y que queremos arrasar con algo, sin embargo, hay quienes arrasan con los demás con una amargura, un odio y una severidad abismales… y ésos - lamento decir - son mayoría. El suicida se mata a sí mismo, ¿verdad?... entonces, ¿no estamos siendo ciegos al hecho de que los que vuelcan el odio sobre los demás son homicidas? ¿No se dan cuenta de que el suicida tira los mismos dardos que todo el mundo y que nada más posee otro blanco en mente que no son los demás? Lamento ver cómo nadie es capaz de ver que el daño es el mismo y que nada más cambia el enemigo… los dardos son los mismos, la intención es la misma, sólo cambia el blanco.
Sé bastante acerca de lo que son las emociones límite y es desde el conocimiento que éstas me han dado que hablo. Pensé que la Psicología podría brindarme las respuestas que exigía la vida y mi corazón y me di cuenta de que eso no es así, que tan sólo la experiencia personal y la empatía pueden hacer que uno llegue a ponerse realmente en el lugar de otro en vez de estudiar como un loco y tragar información que otros han obtenido. No puedes sentir algo sin que te resulte propio y es por eso que puedo hablar de cosas fuertes y que muchos no han entendido de un modo tan íntimo como he podido hacerlo yo. Me he dedicado a vivir dentro de las micros que llevan a la perdición, quizás como modo de poder decir a quienes no se han subido en estos recorridos tan locos qué es lo que allí sucede. No es lo mismo tampoco el vivir esto una vez que vivirlo varias de ellas y yo lo he pasado en interminables ocasiones, precisamente, para dar pistas a todos sobre algunos malos entendidos. El suicidio es tan cobarde como hacerle daño a alguien más, como lastimar la Tierra, como despreciar a otros, así que no me vengan con que el suicida es un conjunto de cosas que son cuestionables, que no es capaz de ver lo 'linda' que es la vida y un larguísimo etcétera, porque el manipulador y el mentiroso también son cuestionables, tal como el indolente y el que no se da cuenta de que toda acción es producto de decisiones que han sido tomadas casi siempre de modo REACTIVO y no ACTIVO, como algunos pueden llegar a pensar. El suicidio no es tan cobarde como tener la noción de que sí lo es, sólo es un modo algo brutal de acabar con una historia que muchos deciden acabar de modos tanto o más sórdidos: enfermos, dolidos, odiando… todo eso es suicidio también, es creer que vas bien y no entras en razón de que te metiste en la micro que no corresponde, la de la automatanza, nada más que de un modo inconsciente. El único modo de no suicidarse es no morir sin antes despojarse de todo eso que daña y te daña y vivir de modo que no te mofes de quienes sufren o toman ciertas decisiones radicales, como es quitarse la vida. Toda decisión es válida y comprensible, todo tiene su razón de ser y cada decisión merece un respeto, un análisis y - en lo posible - alguna intervención. No es quedarse diciendo cosas mientras el otro necesita más que palabras… cuando he querido matarme, mareada por tanto recorrido jodido, no estoy tan de ánimo como para escuchar una plática valórica en versión 12'' y eso es lo que hacen muchos creyendo que obran bien. Es, simplemente, quedarse ahí y prestar el hombro para el torrente de lágrimas o el oído para el huracán de palabras lo que realmente marca la diferencia entre salvar a alguien o dejar que choque el recorrido de la vida, cambiando el terminal Más Acá por el del Más Allá. Lo otro, el "parloteo - incesante - metodista", no salva a nadie… es más, muy probable es que se desarrolle algo peor a que el asunto mejore…
Quiero finalizar diciendo que hay mucho más de uno en los demás de lo que desearía y que esa autodestrucción que causa desde urticaria hasta asco con hipo no es más que un mero simbolismo que habla de TI a través de OTROS, una especie de pista interna reflejada en el exterior… Encontrarte con algo que te saca de quicio o que te choquea no es más que la respuesta de un punto sensible en ti que se ha visto reflejado y tocado… los suicidas reflejan la autodestrucción masiva y, ayudándolos, uno puede sanar esos lados suicidas de uno mismo. No es tan descabellado, es cosa nada más de hacer la prueba y darse cuenta de que hay una parte de ti que se sana si sanas a alguien más, que cada vez que alguien prefiere no ver más allá de lo que se ha acostumbrado a ver deja ir una oportunidad dorada de tender la mano al prójimo y se deja de ayudar a sí mismo, encaminando sus pasos no directamente al recorrido de la autodestrucción, pero sí al sinuoso camino que, tarde o temprano, lo conducirá a él.
Sakenne.

1 comment:

alfredo said...

interesante reflexion. ahora lo de la psicologia es una opinion poco feliz: se trata de otra cosa, empatizamos todos, estamos biologicamente programados para eso (neurones espejo y esas mierdas).

lo del suicidio es complejo, porque se entrelaza sufrimiento, dolor, desesperacion, cobardia, egoismo y tambien empatía. a veces dejamos nuestro instinto asesino suisida por los demas que nos acompañan. puede sonar cliche, pero es asi.

la vida siempre sera una porquería. hay que aprender a soportarla, sobretodo los que somos del gupo de personas que no nacen "de pie".

saludos