Thursday, May 22, 2008

Septiembre...



Anduve como el día... nublado variando a chubascos, con viento como que quiere y no quiere, para finarlizar el día en la más absoluta de las calmas... claro, a mi manera. Me preguntaba en el verano la razón por la cual yo suelo intentar pasar el invierno durmiendo, pero el sol me asaba la única neurona viva - siendo que le aplicaba protector solar a cada rato - que me queda y jamás llegué a una respuesta contundente... ahora, en cambio, estoy con la mente (si es que tengo una) fría y concluí que - lisa y llanamente - el invierno y yo somos literalmente incompatibles. La idea de quedarme en casa viendo por la ventana o vagando de allá para acá es bastante simpática, pero no poder salir a la calle a darme un chapuzón porque me puede pasar cualquier cosa es algo que me enerva y me pone de pésimo humor; además, acá no se sabe si se te va a cortar la luz gracias al generador de corriente que está a la vuelta de mi casa y que, de cuando en cuando, se pone a lanzar chispas como si la cosa fuera competencia de fuegos artificiales, así que menos me dejan salir las planas mayores del imperio donde se me ocurrió caer. Recuerdo que me dijeron que, al ser depresiva endógena, tendría problemillas con el invierno y la falta de sol, lo cual agarré casi como si fuera una especie de broma psicodélica... pero es la pura y santa verdad... No veo el sol por ninguna parte y es como si me colocaran un programa de servicio a la comunidad frente a mis ojos las 24 horas del día... nadie me saca una sonrisa ni siquiera si me la pagaran con un Audi Q7 (y ésas son palabras mayores, estamos hablando de mi auto favorito) y una estadía sin fecha de vuelta a Grecia. Simplemente se me acongoja la única neurona salvable que me queda y hasta ahí no más llegamos, cuac!
He pensado en solucionar el asunto de la falta de sol comprándome ampolletas amarillas y colocándolas en mi cuarto (fuera de chiste), teniendo una linterna con un papelito amarillo y alumbrarme la cabeza de vez en cuando o vestirme con ropa amarilla (PUAJ!), rezando para que los patos no crean que soy una de ellos y me fuercen a tirarme al mar... ese color es el indicado para casos como el mío, una depre agravada por la falta de rayos solares y el encierro forzoso para que no me enferme, siendo que encerrada me enfermo más. Es como si estuviera en una especie de sueño raro que dura varios meses, abundan los errores y el comportamiento errático durante este tiempo, es como si yo no fuera yo o, en caso de serlo, estuviera condicionada con una especie de premisa que dice "la vas a cagar a cada rato". Desde hace muchos años que siempre me ocurren las mayores catástrofes autoinducidas en esta época: peleo, hablo tonterías, la gente me dice que ando rarísima, digo estupideces varias como si por eso me pagaran, etc., y sólo vine a comprender que tiene que ver con mi depresión endógena hace un año atrás, cuando - ya con mi tratamiento durante un lapso largo - pude apreciar que en los días nublados no rindo como siempre. A ratos me entristece un poco darme cuenta de que algo tan poco trascendental para muchos puede resultar una verdadera odisea conductual para mí y afectarme de modo tal que sólo deseo que llegue septiembre de una buena vez, jajajaja!!!... pero bueno, tendré que recurrir a las ampolletas, las linternas y la ropa mientras siga habiendo tan mal tiempo y el sol continúe huyendo de mí... llegará septiembre cuando tenga que llegar.
Sakenne.

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