Wednesday, March 25, 2009

Canto XX

Canto XX

(Inerte - A los Cielos)


Un día, abriéronse los cielos

y la nada cantó en vuestros oídos,

dulce melodía de trinos y versos

donde se escondió la verdad

que clamaron mil voces

y callaron millones.

Un día silenciáronse todos,

yacieron ante la penumbra

de quien todo lo ve,

pero al final a ciegas vislumbra

porque su Sol esconde en sí

los matices y los colores.

A fuerza de rabia emergieron

latigazos al viento

que una suerte se llevó,

tan sólo por suplicar al infinito

una compasión malhabida

de quien jamás hubo de quererla.

Y mil días y noches

dueños de una consagrada suerte

tomaron armas y destellos,

apocando y aplastando,

construyendo una vida limpia

sobre lágrimas y pena.

He tú ahí, hijo mío,

hijo de aquello que has despreciado,

hijo de aquello que has querido

y que así has lastimado

al negar mi santo hechizo.

He tú ahí, sufriendo

porque yo te he abandonado

cuando jamás de ti me he ido,

tan sólo me botaste al olvido

porque un susurro evocó

algo nunca existido.

No querré abrir los campos

bajo una estela de sangre

ni tronar el viento a mi paso,

no querré botar tu historia

por infiernos de moral corroída

bajo falsedad y delirio.

No querré y no quiero

desmembrar tu nido de espinas

ni levantar tus pies del suelo

porque ahí te has quedado,

ahí vas muriendo

y ahí has vivido.

Ese día se abrieron los cielos

y nadie dijo nada...

una sola palabra

abrió sus alas rotas

y encumbró hacia el cielo,

fue el silencio.

Derramaron lágrimas, han dicho,

pero se fueron al tiempo

y las sonrisas falsas

adornan sin mirar atrás

a aquellos que morían

en llanto y desconsuelo.

¡Esas lágrimas no darán vida!

¡Flores marchitas con ellas

han de crecer sin titubeo,

árboles secos y densos,

donde el fruto de la mentira

encontrará su refugio!

Ese amor no da vida,

no si intentas matarlo

a través de olvido,

a través de desidia,

dejándoos caer, inertes,

ante olvidados embrujos.

¿Cuándo aprenderá vuestra alma

a surgir y, entre las piedras

negar su asfixiado cimiento?

¿Cuándo dejaréis de creer

en lo hecho y en lo obtenido

para creer en lo amado?

¿En qué momento respira

ese fuego sofocante

que antes vosotros teníais,

si todo lo que veo es desierto,

un par de besos marchitos

y sueños aniquilados?

Y, según vosotros, otro cielo abrirá

y os dejará obnubilados

con majestuosa ambrosía,

borrando en un soplo letal

todo lo que habéis fallado

y todo lo que habéis culpado.

Pero el cielo ya está abierto

y esperando, y esperando...

abierto por sólo la esperanza,

por una lágrima sincera,

un beso rugiendo de vida

y un bien clamado "te amo".

1 comment:

Guillermo Salas said...

Entre todo lo que he leido tuyo me llama la atencion lo que has escrito hoy, siento que es del alma, del espiritu, clamando por algo que hemos dejado de lado... es como un padre llamando a su hijo, a no olvidar las cosas que realmente importa...