Friday, August 14, 2009

Lluvia, Versión 2009.

Y ya se largó a llover... Chile tiene, entre sus gracias, la característica de ser bastante definido en sus estaciones, o sea, no te vas a encontrar con un temporal en verano ni verás patos asándose en julio, pero esa especie de "justicia meteorológica" hace que andemos especialmente felices de diciembre a marzo y todos mala onda desde junio a septiembre. Para mucha gente, el invierno supone una especie de "depresión" gracias a la falta de rayos solares, los cuales provocan la producción de nuestras sagradas y queridas endorfinas (las "hormonas gozadoras") y nos mantienen felices y contentos mientras nuestra palmera regalona se nos llena de arena porque un par de cabros chicos justo se puso a correr delante de nuestra toalla, un gallo saco de hueas se limpia los lentes con susodicha mencionada anteriormente (a mí me pasó, mi vieja casi mata al tipo) y el vendedor de helados le quiere sacar 800 pesos a un Chocopanda. En invierno lo único que solemos ver en Chile son nubes, nubes, nubes, más nubes, al camión del gas, el cual nos viene a abastecer de más balones para mantener viva la estufa (salvo que hayas vendido una córnea por comprarte una Toyotomi), el agua caliente para el guatero y la tetera, para tomar líquido humeante que orinaremos en 20 minutos, aprox. No hay ganas de nada, casi todas las personas andamos blindadas contra el frío (el cual ya me pasó la cuenta hace un par de semanas, bajo forma de una infección de tracto urinario - y del otro - que me llevó de las mechas al hospital), con un humor apestoso, más grises que el smog de Santiago y con ganas de echarse a la cama a las 3 de la tarde a ver "Caso Cerrado" con una dotación de 500 sopaipillas y un termo con té/café/chocolate caliente y, de ser posible, sin ser despertado hasta que se oigan los primeros acordes de las cuecas septembrinas y el olor a empanada de pino sea tal que hasta las flores se marchiten. Las relaciones interpersonales se ven poco en este tiempo o hay más peleas que en la WWE, porque todos andamos metidos en nuestras tormentas internas y ganas de hacer algo divertido escasean, es decir, 0% romance, 0% entretención, 100% pajeo. Para más remate, el país se vio completamente cubierto por la porcinoide y eran más personas con máscara que sin máscara en la calle, psicosis total y ni un solo Tamiflú en 600 kilómetros a la redonda (qué ganas de ser accionista de laboratorios Roche, qué ganas...), sin contar la influenza estacional, el catarro común, el telele, el mal de la vinchuca, el del tordo y el soponcio... en resumidas cuentas, todos andamos para el quetejedi. Acá afuera la cosa está que arde, digo, que moja. La lluvia anterior botó un árbol que estaba en una casa a la esquina de la mía (fea y vieja como Sarita Vásquez o Carmen de Mairena), así que no dudo que alguna que otra cosa se caiga esta vez (ojalá que no sean los postes que los "listitos" de la Fuerza Aérea pusieron en plena arena ¬¬, porque ahí nos quedamos sin luz). Lo otro que una vez pasó por la lluvia fue que el transformador de mi sector explotó y estuvimos 11 horas sin luz, así que le rezo a cualquiera para que eso no ocurra y pueda disfrutar de unos minutos más con mi súper ampolleta de ahorro de energía, ver algo de tele mientras mi pimpollo vuelve del trabajo y, cuando llegue, le pueda dar las buenas noches (en su caso, buenos días) como se merece, jajajaja! Típico del arreglador de cosillas chileno, todo mal hecho o 'provisoriamente eterno', si fuera jefa de gente así ya tendría una perpetua, jajajajaja!!! Yo creo que es hora de retirarme, porque no sé si en cualquier momento pasaremos de la luz eléctrica a la luz de las velas, jajajaja! Estamos ya en weekend y serán un par de jornadas donde freiré más rosquitas que el Dunkin' Donuts (me quedan tan ricas...). Anoche aprendí a hacer arroz para que Mattias coma conmigo en Suecia (él dice que le queda negro, en otras palabras, se le quema... le expliqué qué significaba eso en Chile y no le gustó nada, jajaja) y quiero aprender también a hacer empanadas de pino, porque también le gustaron mucho y así se le pega un poco más la chilenidad que ya adquirió con el bistec a lo pobre y la pichanga, jajajajaja!!! Saludos lluviosos :) Sakenne :)

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