Friday, September 11, 2009

El Viaje.

Sorry por no haber escrito en tanto tiempo, pero razones tuve... y de sobra. Ya no estoy en Chile, sino que llegué a Suecia el domingo en la noche y hoy viernes tengo el tiempo suficiente para poder escribir como corresponde, jojojo! Qué puedo decir, aparte que aún no me acostumbro a tanta cosa nueva que he visto (y eso que Kalmar tiene 61.000 habitantes no más), a la gente tan alta y rubia (aunque he visto de todos colores), a tanto restaurante, etc. Igual me di el tiempo, entre paseo y paseo, de elaborar una especie de pequeño relato de mis peripecias voladoras (sí, el teclado de Mattias tiene ñ, yupiiii!!!)... acá vamos!
Día 1: Septiembre 5, 2009... 7:30 AM.
Salí temprano con mi mamá desde la casa en Quintero, porque íbamos a tomar un bus desde Viña a Santiago, pero don Juan (el chofer que me fue a dejar al Aeropuerto el día en que llegó Mattias y que también fue cuando lo fuimos a dejar) ofreció llevarnos sin cobrarnos nada hasta cuando mi vieja tuviera dinero, así que llegué a Arturo Merino Benítez tan temprano que me dio tiempo para ir al baño, ponerme nerviosa, calmarme, ponerme nerviosa nuevamente y volver a calmarme.

9:30 AM.
TAM (la aerolínea en la que vine) abrió el check in, así que pasé primero... Vi con espanto que mi equipaje pesaba 26 kilos, más los 5 del bolso de mano (lleno de chocolates y galletas de agua para Mattias), así que me dije mentalmente que los de Lufthansa, en Frankfurt, me iban a colgar de los pulgares (su límite en mi ticket era de 20 kilos) y que tendría que desembolsar algunos sacrosantos dólares. Le dije al de la aerolínea que quería irme mirando hasta São Paulo y en pasillo hasta Frankfurt, así que lo dejé todo al criterio de él (29A - 29C y 21F fue el resultado de su criterio) , tomé los ticket y me fui con mi vieja afuera a esperar a que llegara mi tía, la cual quería despedirme.
11:20 AM.
Luego de un par de tazas de té, 0 comida y cháchara interminable, tuve que entrar a Policía Internacional. Me despedí de mi vieja y mi tía y entré. Timbraron todo, revisaron mi bolso de mano y pasé... por el medio del Duty Free, jajajaja! Los precios de los Duty Free son de locos, y eso que dicen que las cosas están libres de impuestos (de impuesto a bencinas, será), así que me abstuve de comprar souvenirs y me fui a la puerta donde tenía que embarcar. En el rato que esperaba se largó a llover muy fuerte y me dije 'el cacharro no va', pero justo cuando estaba lista para un retraso en mi primerísimo viaje en avión comercial, puf!, aparece el aparatejo.
Boeing 777 300-ER, de TAM.
En el intertanto me puse a conversar con una mujer de La Calera que vivió en Suiza casi toda su vida y ahora estaba pasando 2 años en Chile para luego volver a Zurich, que es donde reside en el país de los quesos ricos. No nos sentamos juntas, pero sí en la misma fila y me iba 'cuidando', porque mi fobia a los aviones la llevaba escrita en la frente, jajaja! Cuando embarcamos, me tocó la suerte de sentarme al lado de una señora que era viuda de un suizo con mucha plata que se las había viajado todas, así que me fue diciendo qué era normal y qué no en un viaje. En el despegue tuve unos dolores de ingle enormes (el área la tengo delicada hace meses) que me hicieron pensar que algo se había reventado, pero cuando ya estábamos arriba se me pasó por completo, así que me evité dar jugo innecesariamente, jajajaja! El vuelo Santiago - São Paulo fue cómodo, apenas hubo turbulencias y el cielo estuvo claro desde que cruzamos Argentina, así que me fui mirando las ciudades y el ala que se movía. Nos dieron comida y estaba mucho mejor a lo que esperaba en una línea aérea, yo elegí pollo con arroz (era un pollo dulce y el arroz estaba bien graneado), con ensalada, pan, mantequilla, vinagreta y postre, todo muy bueno y fresco, así que me atreví a comer y comprobé que ya no tenía ganas de evacuar apenas el tenedor se acercaba a mi boca. El viaje fue rápido, apenas algo más de 3 horas (el piloto se fue a más de 900 km/h) e íbamos informados de dónde andábamos por las pantallas que los 777 tienen en cada asiento, así que mirábamos todos para afuera cuando había ciudades grandes a la vista. El aterrizaje fue bueno también, no hubo problema alguno y, luego de unos 10 minutos, pude bajarme del avión.
5:30 PM (hora de Brasil, 4:30 PM de Chile).
Si hay algo que puedo decir sin temor a ser contradecida es que el Aeropuerto de Guarulhos, São Paulo, es impresionantemente... feo. Es un aeropuerto que se ve viejo, gris, donde hay que caminar más que Kung Fu para poder llegar de un lado al otro en los terminales y donde la fila de revisión del equipaje de mano es sólo una para la chorrera de gente que estaba llegando. Apenas salí de la revisión me fui a buscar un cibercafé, un teléfono o la cosa que fuera para poder comunicarme con mi familia y/o hacer más llevadera la espera de 4 horas y media que me tocaba hasta el otro viaje... y nada, nada de nada. Me dio el bajón de sed y me fui a una tienda, donde tuve que hablar en portuñol para preguntar si aceptaban dólares y pagar el equivalente a 4 botellas en Chile, snif! Ya resignada a que no había posibilidades de roaming internacional ni cosa parecida, me fui a ver los Duty Free y compré algunas cosas para Mattias, me senté a descansar un poco e hice la hora viendo football hasta que tuve que entrar a la puerta de embarque.
El vuelo 8070 de TAM también lo realiza un 777-300ER, así que ya sabía lo que seguía. Todos los que conocí en Santiago se fueron a lados diferentes, así que era la única chilena en el avión rumbo a Frankfurt y me senté al lado de una pareja de italianos que eran buena tela, aunque mucho no hablamos. En el viaje nos dieron cena (yo elegí unos gnocchis con queso) y, como una hora luego de eso, me empezó a dar sueño... la verdad de las cosas, no quería dormirme porque el pánico de saber que iba a andar cruzando el Atlántico emitiendo ondas Z y que algo podía pasar era más fuerte que la necesidad de respetar mi ritmo circadiano. Me empecé a atontar poco a poco, mientras miraba el mapa y cada vez nos acercábamos más a Recife - ciudad 'de salida' de Brasil y 'entrada' al Atlántico - así que puse a Jamiroquai, intentando mantenerme despierta con él, cosa que no resultó, jajajaja!
Me desperté en medio del vuelo, en medio del Atlántico y en medio de turbulencias. No eran turbulencias de ésas que te hacen volar, pero sí eran más fuertes por el asunto de la Zona de Convergencia Intertropical , pero mi sueño era tan fuerte que me acomodé la almohada un poco mejor y seguí durmiendo como lirón. La segunda vez que desperté eran casi las 5 de la mañana hora de Brasil, el mapa se había quedado pegado al medio del Atlántico y estaba amaneciendo, así que seguí durmiendo. Me desperté otra vez cuando quedaban 2 horas para llegar a Alemania, no había rastro de turbulencias y estaban empezando a repartir el desayuno (pan con queso caliente y demases cosas ricas). Miré por la ventana y me reí sola cuando me di cuenta que había confundido los campos de Francia con el océano (échenle la culpa a mi sueño), me senté de nuevo y dormité hasta que el aterrizaje en Frankfurt me dejó tiqui taca.
2:30 PM (hora de Frankfurt del Main, 8:30 AM hora de Chile).
Empecé mi estadía en Europa con flor de susto. Apenas el avión se detiene en la puerta de desembarque, las azafatas anuncian - mediante megáfono - que tal y tal personas eran esperadas por oficiales de la Policía Alemana. Me bajé casi corriendo del avión y fui de inmediato a hacer fila a Policía Internacional, con el optimismo por los suelos al ver cómo trataban ciertos alemanes a los visitantes y me coloqué en la fila 47, detrás de un belga y delante de una gringa. Llego donde el policía, que tenía a lo más unos 32 años y le muestro el Pasaporte, el cual miró como medio ceñudo... hasta que abro la boca...
Yo: 'Hello, good afternoon' (Hola, buenas tardes con cara de niña buena incluida).
Poli: 'English?' (Inglés?)
Yo: Yeah (Sí).
Poli: 'Great, where are you going?' (Genial, adónde vas?, también con cara de buena onda).
Yo: Copenhague.
Poli: 'Ok (mirando mi ticket). Are you going for tourism?' (Ok, vas por turismo?).
Yo: 'No, I'm visiting my boyfriend in Sweden, but he is fetching me in Kastrup' (No, voy a visitar a mi novio en Suecia, pero él me va a ir a buscar a Kastrup, que es el aeropuerto de Copenhague). Le paso la carta de invitación.
Poli: 'Nice, are you gonna marry him?' (Qué bien, te vas a casar con él?... y me lo dijo muerto de la risa XD).
Yo: 'Maybe' (Quizás, también muerta de la risa).
Poli: 'Ok, have a nice trip' (Ok, que tengas un buen viaje, me sonrió y timbró mi pasaporte).
Yo: 'Thanks and bye' (Gracias y adiós).
Cuando salí de ahí mi mente iba cantando el "Aleluya" con más decibeles que una motosierra. Bajé a la revisión de bolso de mano y sudé helado por las famosas galletas de agua, aparte que detuvieron a unos viejitos belgas que iban antes que yo porque iban con una botella (cuac) y mi bolso quedó al medio... Cuando yo ya no daba más de la confusión, el Policía de ese lado me dice 'Yours is Ok' (el tuyo está bien) y yo parto como flecha veloz a tomar algo para la caballesca sed que estaba teniendo... Me fui caminando por entre las líneas de transporte a toda chala y llegué al otro lado de la terminal 1, puerta 23, donde me dijeron que tenía que ir a la 17 porque cambiaron el avión de lado (plop). En el camino me compré una bebida y me dieron el vuelto en euros, así que tengo unos cuantos para gastar por ahí. Me tomé la bebida en un trago (son malas en Alemania, snif) y embarqué corriendo el Lufthansa a Copenhague.


Vista del Aeropuerto de Frankfurt desde el Lufthansa.
El último vuelo fue cortísimo, apenas 1 hora, aunque el despegue fue tan curvoso que no se lo doy a nadie. Nos dieron un refrigerio breve y me di cuenta que estaba en Escandinavia cuando vi los famosos molinos que tienen por estos lares y el piloto empieza con la majamama de 'Señores pasajeros, les habla el Capitán y les informo que estamos llegando, bla, bla'.
5:30 PM (hora de Copenhague, 11:30 AM hora de Chile).
Yo ya me veía pasando otro control de Aeropuerto, pero nada... nada de nada... pasé derecho y anduve un poco extraviada hasta que vi que toda la gente iba al mismo lado y seguí el montoncito. Fui a la huincha de las maletas y la mía salió de las primeras, así que la bajé con la ayuda de un gallo buena onda que había ahí y partí a la salida... Pensé que Mattias iba a estar esperándome y me desilusioné un poco cuando vi que no estaba, así que salí del terminal 3 a buscarlo afuera y nada. Volví adentro y me senté hasta que llegó, un poco tarde porque se había perdido en el camino (y eso que él ha vivido toda su vida en Escandinavia, cuac) y tuvo que devolverse para encontrar un estacionamiento.
Cruzamos el Puente de Öresund como a los 15 minutos después de que llegué y tomamos su auto camino a Malmö, Suecia, para seguir la autopista hasta Kalmar (aunque nos detuvimos un par de horas a comer - y demases - en el camino), donde llegamos cerca de la medianoche, así que no vi nada hasta el lunes, jojojo!
Uf, empecé este post a las 21 horas y ahora son casi las 2, así que lo dejo hasta acá. En los posteos que siguen relataré cosillas más básicas de Suecia para que se tienten a venir, jajajaja!
Saludos viajados.
Yo :)

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