Saturday, October 31, 2009

Enredos Mortuorios.

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Aloha, estimados y tenebrosos lectores! (música tétrica de fondo y murciélagos volando, por favor). No sé si seré la única persona que piensa que tener Halloween el 31 de octubre y el día de todos los (supuestamente) santos el 1 de noviembre es una completa y absoluta locura, especialmente porque en Halloween pasa de todo y al día siguiente se procura que no pase nada, jajajaja! No encuentro muy coherente andar disfrazado de ahorcado en la noche y, a la mañana siguiente, ir a dejarle flores a un ser querido, como que no cuadra en mi mente descuadrada... pero, como ya sabemos, hay muchas cosas que no cuadran y que la sociedad hace que encaje con una de vaselina que ya la querrían varios por ahí para practicar el Kamasutra, jajaja!

Quienes me conocen, saben que yo no soy muy amiga de visitar los cementerios... me gusta recordar a la gente que se murió y no ir a florear féretros, es algo que no tiene mucho que ver con mi filosofía acerca de la vida y la no - vida terrícola. Por otro lado, si no soy capaz de jardinear en ninguna parte, menos me veo sacando bichos de una tumba (sabiendo que en ellas abundan los bichos) o recorriendo medio cementerio para encontrar una llave y llenar el balde que se me vaciará por caminar el medio cementerio de vuelta. Mucho menos soy capaz de socializar en un lugar como ése y aún menos es mi afición por ir a funerales, velorios y todo tipo de ceremonias fúnebres, lo siento, no es mi estilo, así que guárdense todas las invitaciones que me tenían, jojojo!

El tema saca ronchas, lo sé, así que pueden ir a buscar una crema para la alergia antes de seguir leyendo (también les doy permiso para ir a la farmacia más cercana si es que no tienen crema en casa), porque voy a darme el gusto de describir aquellas cosas que a mí me causan especial escozor neuronal apenas sé que alguien partió del Más Acá al Más Allá y dejó tras de sí una infinidad personas que harán de su partida la locura más soberbia de todas aquellas que conocemos como "rituales".

Partimos, muaaajajajajaja!

Primera Brutalidad Funeraria: El Clavel... o la Corona de Claveles.

La oda al mal gusto y al mal olor. Me pregunto, en ratos de ocio, a qué florista sádico se le ocurrió la frondosa y olorosa idea de diseñar tamaña muestra de falta de tino nasal... y también me pregunto cómo la gente puede siquiera suponer que esas almohaditas colorinches son bonitas, porque no pueden ser más feas. Quizás sea un asunto de mezquindad o querer quedar bien con la plebe, pero - como suelo decir - el asunto me supera por todos lados y no seré jamás convencida de la idea de andar mandando aquellas atrocidades botánicas a alguna ceremonia... prefiero gastarme el dinero en una rosa bonita en vez de hacer un patchwork hasta con el pasto de la cancha de la Municipalidad.

Segunda Brutalidad Funeraria: Las Señoras Rezadoras.

Recuerdo que, cuando murió mi tata, todo parecía darse en una especie de dimensión paralela de la cual recuerdo poco y nada. Lo que sí me acuerdo y prometí no olvidar ni con una lobotomía radical fue de haber visto, sentadas en fila al lado del féretro, a un grupo de señoras - que hacían, entre todas ellas, como unos 500 años - métale rezando... y llorando! Agradézcanle a Santa Cachucha de Asís que andaba triste por mi tata, porque si no les paro el carro (viejas y todo)... cómo van a llorar por alguien que no conocen!?, no ven que es una absoluta falta de respeto? Si esto pasó con mi tata (que no era para nada un socialité), parece que no es tan poco común tener paracaidistas llorones en los funerales que le dan el toque venezolano a la ceremonia, hecho que considero una brutalidad con todas sus letras... dejen al muerto en paz, que lo llore (o no lo llore) la familia, pues!

Tercera Brutalidad Funeraria: El Velorio en la Casa.

No entiendo a la gente... por un lado dicen que temen a los muertos y, por el otro, tienen a uno metido en el living y un lote de gente quedándose a hacer guardia. Seamos consecuentes: nos gustan los muertos o no nos gustan los muertos, no nos puede gustar uno porque es de nuestra familia y que nos disgusten todos los demás, es algo que habla mal de nosotros. En mi caso, el velorio en la casa es algo que considero hasta un poco antihigiénico, porque una casa no es lugar para tener un muerto y mucho menos es un punto de encuentro donde se irán a meter las viejitas rezadoras... nooo!!!

Cuarta Brutalidad Funeraria: El Discurso del Cura ("era tan bueno...").

No sé en qué o cómo se inspiran los curas para dar discursos funerarios, porque les sale tan bien que uno se convence que el muerto en cuestión estaba a un dedo meñique de la santidad absoluta. No importa que el muerto haya torturado hasta a su sombra, mujeriego, maltratador, mentiroso, desleal, egoísta, avaro y todos los defectos que haya en el Libro Gordo de los Defectos, al momento de morir pup!, se convierten en una condensación de bondad... y toda la gente apoya la moción! Si yo fuera cura, diría las cosas de la siguiente manera:

"Estamos aquí reunidos para despedir a X, una mujer que se la pasó 23 horas diarias entre copuchando y haciéndole la vida imposible al resto del mundo. Mala persona, mal teñida, envidiosa, cahuinera, buena para ver teleseries a las 4 pm, le pegaba a sus hijos cuando se despegaba de la tv y tenía a su marido con más cuernos que Rodolfo el reno. Andaba en la iglesia los domingos y, un par de horas después, se iba a las discos con una minifalda que le quedaba en el ombligo, pinchaba hasta con la taza del baño y llegaba haciendo escándalo a las tantas de la mañana. Malhablada la señora, a veces un poco flaite, jodida como pocas personas, murió dejando a todos sus conocidos con una úlcera gástrica de proporciones y una cuenta en el hospital que hace llorar más que el mejor capítulo del show de Oprah. Le pido a Dios, en su misericordia, que ignore su divino sentido común y le brinde acceso al Paraíso antes de que nos pene a todos, ya que el Purgatorio es muy aburrido para ella y nos penaría igual desde ahí y el Infierno le queda chico, así que se quedaría por acá y nos tiraría los pies a cada rato ... En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo y de Chuck Norris, Amén".

La gran mayoría de los discursos, creo yo, deberían ser así... con la pura verdad. No es psicológicamente sano decir que los muertos fueron buenos en vida cuando, en realidad, lo único que hicieron bien fue mandarse una y mil embarradas, eso crea que la gente se haga una falsa impresión y queden con la gran "?" a la hora de recordar episodios donde "el santo" no se comportó tan santo... las cosas por su nombre, hasta el post mortem.

Quinta Brutalidad Funeraria: Cumpleaños... feliz?

El día en que se me ocurra morir, voy a dejar estrictamente prohibido que alguien ose o siquiera insinúe celebrar mi cumpleaños. Qué crueldad!!!, qué crueldad más grandeee!!! Todo el mudo cantando y comiendo torta... y el festejado?, compartiendo un pan con tomate con San Pedro, buaaa! Si ustedes creen que su ser querido está viendo el festejo, no creen que es el colmo de la maldad andar celebrando cuando no puede participar de nada? Terrible, terrible, terrible!

Ya, me voy a dormir, miren que mañana me toca ir al cementerio (broma, jajaja!). Muchos saludos y recuerden, nada de claveles, nada de "qué bueno era" y, por favor, nada de pasteles cumpleañeros!!!

Hasta la próxima :)

Yo :)

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