Wednesday, October 28, 2009

Vueeelta!

Lo admito solemnemente: he andado más perdida que el Teniente Bello (como decimos los chilenos). Las razones por las cuales he estado tan desaparecida del ambiente bloguero son tan dispares como andar viajando a Vimmerby como una soberana loca y haberme rebanado con un cortaqueso (ahora 'cortasakenne') mientras hablaba por teléfono con Mattias y le hacía su buen pancito para cuando volviera del trabajo. Iba a escribir antes, lo juro, pero estuvimos ayer y antes de ayer en Vimmerby (y también fuimos ayer a Västervik, acompañando al papá de Mattias a que se vacunara contra la gripe oink), porque el hermano de Mattias - que trabaja en una automotora - le dijo que fuera a cambiar las llantas del auto a las de invierno (si patinábamos más que Michelle Kwan, jajajaja!).

Nos fuimos de Kalmar a media tarde, mientras Mattias iba manejando en braille por la niebla tan cerrada que había. Como en Suecia hay carreteras para todo y mínimo como 400 vías de entrada a una ciudad, me pregunta 'por dónde quieres que nos vayamos esta vez?', a lo que yo respondí 'por la ruta principal' (E22), la cual cambia a otra ruta más pequeña llegando a la ciudad de Oskarshamn.

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La ruta vía Oskarshamn.

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La ruta - como le dice Mattias - 'de los pueblos chicos'.

Como dije anteriormente, la niebla era tal que yo veía poco y nada y Mattias - que es un poco miope, pero maneja extremadamente bien - no decía ni pío, concentrado en el camino. Antes de llegar a Vimmerby, en la ruta principal, hay muchas bifurcaciones que llevan a pueblos chicos con dos casas (lo bueno es que, al final, todos los caminos chicos llegan a las carreteras), así que Mattias tomó una ruta equivocada que hizo que nos retrasáramos bastante.

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Acá, en vez de haber seguido la ruta 47, viró hacia su derecha.

Si bien la ruta igual sirve para llegar a Vimmerby, el problema radica en que andas al medio de la nada, rodeado de árboles y si te dan ganas de orinar o algo por el estilo, a las hierbitas no más. Casi al final de esa ruta se llega a un lugar llamado Vena, donde hay tres caminos a seguir y el correcto es el del centro... pero Mattias tomó el de la derecha de nuevo y terminamos a oscuras, en un camino que saltaba más que un tagadá, camino a otra ciudad con nombre gracioso: Tuna.

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De Vena a Tuna.

Terminamos, como dije, tuneando en Tuna. Cuando Mattias se dio cuenta, finalmente, que estábamos un tanto lejos de nuestro destino, justo vemos un letrero que dice "Vimmerby 28" (kilómetros) y tomamos la ruta que deberíamos haber tomado en principio, llegando una hora más tarde de lo previsto y con un hambre que ya estábamos cocinando lo que viéramos, puertas y ventanas incluidas, jajajaja!!! (igual la responsabilidad del retraso no la tiene Mattias, sino que fue la famosa niebla con la que no veíamos nada, era tan espesa que veíamos los autos en contra cuando estaban muy encima... menos mal que acá la gente maneja bien y Mattias también, jajajaja!). Doña Ann - Charlotte había llegado hace poco de su trabajo (trabaja haciendo clases en una escuela prebásica, tal como mi mamá), así que nos dijo que no tuvo mucho tiempo para cocinarnos algo tan elaborado (he mencionado antes que los suecos son especialmente empeñosos a la hora de cocinar?), así que nos sirvió puré de papas (casero) con salchichas, ensaladas varias y pastel de postre... como siempre, súper rico :) Nos pusimos a conversar acerca del tema principal de nuestra visita (el cambio de llantas) y don Ingvald (papá de Mattias) nos acompañó donde Magnus (hermano de Mattias) a dejar la "Tortu" en revisión y cambio de llantas (para no patinar más como Michelle Kwan, jajaja!)... yo hice flor de puchero porque quería comprar lana, pero Mattias me dijo que al otro día íbamos a Västervik - porque don Ingvald debía vacunarse - y que ahí podría comprar muchas más que en Vimmerby (no he visto aún lana alguna en Kalmar, buaaa!!!), así que contuve mis compras convulsivas laneras hasta el día siguiente.

Partimos a Västervik como a las 11 am, porque don Ingvald quería llevarnos a comer antes de su vacuna, que era a las 14:15. La ciudad es hermosa, a la orilla del mar y con varias tiendas, menos que Kalmar y más que Vimmerby (no pude sacar fotos porque Mattias olvidó su celular y el mío estaba descargado). Fuimos al hospital a estacionar el auto y partimos un par de calles más abajo, a un restaurant - buffet de comida tailandesa (la cual conocí acá y me gusta mucho), donde nos pasaban el plato y partíamos a elegir lo que se nos diera la gana, jajaja! Comimos hasta que nos caímos rodando de la mesa y de ahí nos quedamos desocupados, así que partimos a mirar algunas tiendas y don Ingvald - de repente - nos dijo que iba a irse al hospital y que nos llamaba cuando saliera de la vacunación... Cuando se fue, le pregunto a Mattias qué pasaba con el papá y él me responde "le dije que querías comprar lana, así que me dijo algunos lugares y nos dio este rato para que paseáramos en vez de quedarnos en el hospital", aparte de aclararme que su papá gusta de andar solo cuando va al doctor.

Como teníamos una hora de vitrineo, partimos a caminar por el centro de la ciudad (chico a gusto de Mattias, pero grande si lo comparo al centro de Quintero, jajaja). Encontramos dos tiendas de lana, vimos ambas y compramos en la primera (yo elegí y Mattias pagó, jojojo!)... me encantó una lana que era para hacer chales y cosas por el estilo, pero costaba muy cara y necesitaba varias madejas, así que elegí materiales para hacerme algunas bufandas y gorritos peludos para el invierno escandinavo, jajajaja! (los mostraré cuando la cámara me acompañe) Luego pasamos por una farmacia naturista y Mattias me compró una botella gigante de algo llamado Chi San, un revitalizante que tiene ginseng siberiano y que dicen que es bastante bueno (descubrí que el ginseng siberiano me hace bien con la depresión cuando tomé otro remedio de la misma fábrica - Kan Jang - que sirve para los resfríos y andaba casi arriba de la pelota de la felicidad, jajajaja!), así que me dijo que probara con eso y a ver cómo me sentía en estos días :)

Caminamos bastante más por las calles de Västervik y yo le insistí hasta el cansancio que se comprara algo lindo para él, pero me respondió que no hasta que me aburrí de decirle (Mattias es extremadamente fijón con la ropa, así que tiene su tienda regalona donde ir a darse el gusto y siente mucha desconfianza de las otras tiendas... plop). Fuimos al hospital y entramos en la farmacia a comprar pastillas para el dolor de cabeza... ahí descubrí algo bastante peculiar: ciertos medicamentos que tienen receta en Chile no tienen receta en Suecia (Omeprazol, Ranitidina, etc.), mientras que cosas como el Ketoprofeno son vendidas bajo receta (y qué bueno que lo hagan así, ya que tomar mucho analgésico produce hemorragias... si no, pregúntenle a mi mamá y a mi hermano que casi se murieron por eso). Acá no tienen medicamentos para la migraña como el Migranol, sino que poseen pastillas combinadas efervescentes o spray para la nariz (que cuesta casi 15.000 pesos chilenos), lo que me hace pensar que los suecos no sufren tanto de dolor de cabeza fuerte como los chilenos (suertudos, jajaja!). Salimos de la farmacia y nos encontramos al papá, que estaba conversando con alguien que conocía de hace tiempo... fuimos al auto y partimos a un lugar llamado Gränsö, el cual tiene una especie de castillo (Gränsö Slott) y seguimos derecho, hasta llegar a una costa con rocas planas donde Mattias se bañaba en su niñez (él detesta la arena, jajajaja!). Como ya se estaba haciendo tarde (ahora se empieza a poner oscuro apenas pasadas las 4 pm), fuimos a la otra costa de la península y me mostró una playa con arena... más bien 1 mt cuadrado con arena (jajajaja) y encaminamos a Vimmerby.

Llegando a la casa, mi suegra nos había preparado un tentempié (qué manera de comerrr!!!). Como Magnus aún no llamaba por lo de la "Tortu", fuimos con Mattias a reciclar al supermercado y a comprar algunas cosas que nos traeríamos a Kalmar, así que volvimos pasadas las 6 a la casa y arreglamos las cosas para volver. Justo cuando estábamos terminando de arreglar los bolsos, Magnus pega una llamada y nos dice que el auto está listo para que lo vayamos a recoger, así que don Ingvald nos fue a dejar a la automotora para que nos devolvieramos directo a Kalmar sin tener que andar paseándonos con los bolsos por las heladas calles de Vimmerby, jajaja! Llegamos a la automotora y la "Tortu" estaba como nueva, con llantas invernales recién estrenadas y con los discos de freno cambiados, porque descubrieron que ambos estaban malos (el peor estaba roto) y nos podía pasar algo si es que seguíamos con el auto en ese estado, ups! Hablamos un poco con Magnus, el cual nos mostró el desastre de los discos de freno y le pasó las llaves de la "Tortu 2.0" a Mattias. Cambiamos los bolsos de auto, guardaron las llantas de verano de la Tortu en el auto del papá y nos vinimos a Kalmar, esta vez, por el camino que realmente era, jajajaja! (igual nos demoramos un poco, debido a que las vías urinarias de mi sacrosanto novio andaban especialmente activas y paraba a cada rato a hacer sus necesidades, jojojo).

Sé que estoy muy en deuda con respecto a mostrar fotos... prometo que, para la próxima, sacaré algunas :) Perdóooonenmeee, jajajaja!!!

Nos vemos en otro posteo, miren que la loza me llama :P

Saludos :)

Yo :)

1 comment:

Macarena Henriksdatter said...

y el lavavajillas? en que condiciones te tiene viviendo ese sueco abusador? jajajaja

oye que lata, te fuiste a Suecia y altiro te llegó un troll. Ten cuidado, que son mala onda y envidiosos :P

besos!