Saturday, August 14, 2010

¿Superhembra? ¡Olvídalo!

¡Waaa, no quiero convertirme en una Superhembra! ¡Nunca he pensado en convertirme en una Superhembra! Conozco demasiadas y son capaces y profesionales, dominantes y proactivas… amargadas y solas… siempre rodeadas – supuestamente – de congéneres envidiosas y tipos asustados por tanta grandiosidad. Me jode esa tendencia actual de competir contra los machos en todo, desde arreglos de muralla hasta cambio de llantas, esa carrera a cachetazo limpio acerca de quién domina a quién, los tipos que creen que una vive en la cocina y las tipas que juran que los hombres son nada más que un pene con la capacidad de mover un cuerpo entero, etc. Es una guerra de Supermachos contra Superhembras, los extremos más idiotas de todos los extremos que existen y yo no quiero participar en ninguno de los dos lados, ¡me niego!
Se preguntarán, queridos lectores míos, por qué ando tan airada y tirando tantos dardos, y mi respuesta es la siguiente: se me colmó la paciencia. He visto y leído tanto sobre la liberación femenina y me he percatado tantas veces que a muchas se les pasa la mano que decidí ponerle un freno al asunto… a mi manera (o sea, escribiendo). Como siempre hago cuando quiero analizar/destrozar algo, parto con una descripción exhaustiva del asunto que me saca de quicio esta vez. Tomen nota:
- ¿Qué es una Superhembra?: Como nadie nace sabiendo las cosas hasta que yo se las digo, parto con describir a la famosa Superhembra. La Superhembra es aquella mujer que – convencida de su autosuficiencia – prescinde de todo aquello que provenga de su contraparte sexual (o sea, el hombre) y menosprecia a las mujeres “débiles y sumisas”, considerándolas unas tontas. Suele marear su cabeza con discursos dedicados a la modernidad y a la liberación de la cocina, lee mucha autoayuda y convierte ideas de igualdad entre géneros en una especie de reivindicación de la mujer por encima del hombre, usándolo en nombre de todas aquellas aplastadas, menospreciándolo por su falta de neuronas y desechándolo cuando ya no le sirve… Suele finalizar esta dinámica con una depresión espantosa, la cháchara de “nadie se fijará en mí” y regresando a su postura de competencia/resentimiento una y otra vez.
- ¿De dónde salen estas mujeres?: Si bien he visto casos de madres pasivas que tienen hijas Superhembras como modo de “salvarlas” del encerado, es mucho más común presenciar cuadros de “Superhembras por herencia directa”, es decir, Superhembras hijas de otras Superhembras. La Superhembra mamá suele tener una pareja “Arroz del plato", o sea, hombres que carecen de las bolas suficientes como para negarse ante una petición femenina y que suelen desvanecerse en el aire a la hora de las decisiones importantes; por ende, la hija de una Superhembra suele ver que la idea de una pareja normal es que la mujer domine, decida y patee al hombre que es pasivo y no se meta ni por broma con uno que sea dominante… salvo que sea para competir contra él y hacerle ver que es una raza inferior. La hija de una Superhembra suele volverse Superhembra si es que carece de una habilidad que es vital en estos días: la diferenciación, o sea, poderse distinguir a sí misma por sobre las ideas, conductas y (malos) hábitos heredados de sus padres y del entorno. SI no es capaz de saber quién es ella y qué es lo que ha absorbido desde afuera, podemos ponerle fecha y hora al nacimiento de otra Super que de “super" no tiene nada… salvo la super capacidad de quedarse tirada en la vida.
- Un campo fértil… para ideas estúpidas: Las Superhembras son muy vivaces, tienen gran personalidad y les encanta andar por la vida armando juegos de terraza marca IKEA, pero es muy difícil ver qué es lo que hacen por un gusto real y qué hacen tan sólo por darle la contra al resto del mundo. Sienten que ser mujer es una desventaja, que las van a usar como captadoras de espermatozoides, que terminarán gordas y llenas de hijos y que un hombre (o hasta toda la sociedad) les succionará la energía vital hasta convertirlas en zombies con rulos, etc. Pareciera que crearon un rechazo patológico hacia los cuentos de Disney – donde la princesa es rescatada por un príncipe hiperdotado de todos lados – y tajan toda aquella coincidencia con el mundo real. La Superhembra se caracteriza por tirar respuestas como las siguientes:
1. “Los hombres son completamente prescindibles; es más, en este mundo sólo deberíamos existir mujeres y un banco de esperma”.
2. “Me separé de Fulano porque no hacía lo que yo quería”.
3. “No tengo amigas porque estoy rodeada de estúpidas y envidiosas”.
4. “Yo no sé por qué mi pareja insiste tanto en oponerse a mí, ¿acaso no se da cuenta de que yo SIEMPRE tengo la razón?”
5. “Si mi pareja me da muchos problemas, lo dejo. ¿Para qué gastar mi tiempo con alguien que no quiere cambiar?”
6. “Yo suelo ser una mujer flexible y comprensiva, pero mi paciencia tiene un límite”.
7. “Quiero demostrarle al mundo que yo soy una mujer capaz de todo”.
… y un etcétera tan grande como el Universo…
- Lo que busca una Superhembra en el plano amoroso: Soy especialmente diestras en el arte del autoengaño y le echan bencina a un retrato de hombre ideal que es tan ideal que dudosamente pueden encontrarlo acá afuera. Son tipos capaces de desarmar un auto y cocinar como los dioses, ser tigres en la cama y gatitos en las reuniones sociales, etc., un conglomerado de virtudes que no suele existir en sólo una persona y que hacen que ellas se desilusionen de cada nuevo pretendiente que tienen por no poseer todos aquellos “requisitos” que ellas buscan. No son capaces de aceptar que todos tenemos idas y venidas y áreas sin limar, o es o no es, y casi siempre termina NO siendo. Mal por ellas, incapaces de reconocer diamantes en bruto y hombres que, si bien pueden quemar hasta las lechugas, son muy buenos a la hora de dar amor y comprensión.
- La Superhembra y la soledad: Ellas juran que son felices viviendo solas y prescindiendo del “peso” de tener un hombre al lado, pero la verdad es que ni ellas mismas se dan cuenta de lo que les duele estar solas. Muchas se consumen en el trabajo  y no tienen tiempo ni para ducharse más de 10 minutos, con lo que resumen su vida como “ocupada y plena”. Estamos de acuerdo en lo de “ocupada”, pero ¿plena? Quizás plena de trabajo, pero una Superhembra sola se vuelve un ciclo interminable de reuniones y llegar a casa sólo para dormir, sin darse cuenta de que ello no es nada más que la manifestación de una necesidad mayor que está insatisfecha: la de sentirse amada por lo que es y no por lo que hace.
- Qué puede esperar la hija de una Superhembra: La hija de una Superhembra tiene una posición bastante riesgosa, porque puede volverse copia de su madre y enfrentar una serie de problemas o ser alguien más equilibrado y causar que la madre Superhembra (y demás parientes con las mismas características) la rechace tajantemente. Se encuentra de cara con la disyuntiva de perderse a una misma contra la angustia de perder la aprobación ajena y depende tan sólo del criterio y la madurez de esta hija el decidir si seguir con la tradición familiar o brillar con colores propios. Cualquiera de las dos decisiones conllevan cierta cuota de dolor y la aniquilación de las expectativas de alguien (propias o ajenas), así que depende sólo de ella si es más fuerte su individualidad o la necesidad de pertenecer a algún lado.
- ¿Puede una dejar de ser Superhembra? ¡Por supuesto que sí! La etiqueta de Superhembra no es más que eso que dije, una etiqueta. Es la persona etiquetada o autoetiquetada quien le añade vida, colores y ramas a esta simple denominación, no se nace siendo una Superhembra, sino que es una serie de cosas que conjugan para terminar de esta manera. Uno nace nada más como persona y el entramado comienza cuando tu ambiente empieza a ponerte carteles de linda, fea, simpática, pesada y millones más. El de Superhembra también es un cartel y muchas veces te lo cuelga tu mamá como modo de protección y para asegurarte que serás exitosa y autosuficiente en la vida, nunca es por desearte un mal ni que andes llorando porque no te sientes cómoda con el mundo ni con los hombres. Como todo cartel, puedes sacártelo de encima y trabajar en ti misma para ver si eso que dices pensar y creer es lo que realmente piensas y crees… ¡las sorpresas suelen ser muchas cuando escarbas un poco!
Como dije anteriormete, yo conozco demasiadas Superhembras y admito que a veces una se tienta de imitarlas y verse tan poderosa y dominante del sexo opuesto, pero yo prefiero ser auténtica, sensible, romántica y hasta algo inútil, todo por seguir una fidelidad esencial: mi fidelidad a mí misma. Voy a armar cosas IKEA cuando se me dé la gana y dejaré que armen mis cosas IKEA también cuando se me dé la gana… como dije antes, “¡NO PIENSO SER UNA SUPERHEMBRA!” y así me ahorro andar cumpliendo expectativas irrisorias, irreales y dolorosas, ¿o no?
Ups, me he extendido enormemente. Creo que es hora de dejarlo hasta acá e irme a dormir, jajajajaja. Les deseo un buen fin de semana a todos mis lectores y pásenlo bien!
Muchos saludos y ¡¡¡¡¡¡¡¡¡nos vemos en el próximo post!!!!!!!!!
Yo =)

2 comments:

Caro Tere said...

hay algun nivel intermedio ... ?

Sakenne said...

Seee, ésa es la mujer equilibrada. Tiene cosas de Superhembra (puede armar comedores IKEA y demases), pero también es capaz de admitir que necesita algunas cosas y llorar con las teleseries, jajajajaja!!!!!!!!

Saludos!!!!!!!!