Sunday, October 17, 2010

Timbrada, Oleada y Sacramentada… ¡de vuelta a Suecia!

¡Aloha, lectores! Mis disculpas – para variar – por la falta de posteos, pero tuve una serie de sucesos tal que no tuve ni tiempo ni ánimo para escribir. Partamos por lo bueno (que ya deben de haber adivinado por mi encabezado): ¡ME HAN OTORGADO LA RESIDENCIA EN SUECIA! La historia no fue más o menos así…

Un día como hoy – pero obvio que no fue hoy – se me ocurre ir a www.migrationsverket.se (el sitio de “La Migra” de los suecos) y veo con sorpresa que han instalado una aplicación que te permite ver el estado de tus solicitudes… miré y mi solicitud estaba entre los servicios ofrecidos, así que corrí a mi “Migracarpeta” y anoto mi numerillo en la casilla indicada, aprieto enter y me sale… “A DECISION HAS BEEN MADE” (en buen español “Ha sido tomada una decisión”)… ¡re gulp! Seguí leyendo con más nervios que monja con atraso y, entre lo que mi acelerada mente pudo captar de buenas a primeras, salía que la decisión iba a ser mandada a la casa de Mattias dentro de la semana… Hasta ahí todo bien, salvo que susodicho estaba en Vimmerby y volvería 3 días más tarde a Kalmar, dándole a mi pobre estómago 72 horas más de agonía… ¡snif!

Las cosas se dieron de una manera bien particular esa semana… Mattias iba a volver el viernes y justo ese mismo viernes era mi última ida donde mi tía dentista. En parte iba a estar menos estresada por la espera (Santiago me distrae como nada) y más estresada por los dientes, así que ese día en particular me encontraba muy inquieta e hice más burradas que de costumbre. No me demoré mucho en lo de los dientes (mi tía tenía algo que hacer, así que no hicimos mucha tertulia) y me vi en la Estación Intermodal del Metro más temprano que nunca… teniendo que esperar un poco y así dándole a mi mente unos valiosos minutos para darle vueltas a la situación que me esperaba. Ya saliendo de Santiago me llama mi loco novio y me dice que recién va hacia Kalmar… en sus palabras “recién llevo 1 milla (1 milla sueca son 10 kilómetros, para que se hagan a la idea)”, así que calculé y me di cuenta que llegaría al departamento quizás una media hora antes que yo a Quintero… ¡tiempo de sobra para ver si había llegado la susodicha CARTAAAA! Se me empezó a encoger el estómago de los nervios y, de no ser porque el pasajero de al lado era un camionero muy conversador, yo creo que mis pobres neuronas habrían cometido suicidio masivo de tanto explotarlas.

Llegué a Quintero 20 minutos más temprano de lo esperado, así que pude ir a comprar con mi mamá (que me fue a buscar al terminal) y le conté acerca de mi ida al dentista de la semana (algo bastante mínimo, como mis otras caries), lo poco que pude conversar con mi tía esta vez y no me di ni cuenta cuando ya estaba en casa y conectándome a Skype. Como esperaba, Mattias estaba conectado y jugando su vicio de Facebook (Bejeweled Blitz), así que mucha bola no me daba… y yo tampoco me atrevía a pedirle bola porque me daba miedo incluso saber si la famosa carta había llegado. Pasaron como 45 minutos y mi mamá llega y dice “¿le preguntaste?” con un tono más de regaño que de pregunta, así que tomé un poco de aire y me lancé a la piscina casi sin traje de baño.

Yo: Ehm… por esas casualidades de la vida… ¿llegó alguna cartita de Migrationsverket?

Él: Sí.

Yo: ¿La abriste?

Él: Sí…

Yo: ¡¿Y QUÉ DICE!?

Fueron como 3 segundos, pero se sintieron como un milenio y medio entre que yo pregunté y me dio la respuesta… Me miró y levantó el pulgar como si la cosa fuera una campaña publicitaria… ¡ME HABÍAN DADO LA RESIDENCIA! Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas y me fui a saltar por toda la casa, le dije a mi familia, lo puse en mi Facebook y ya el martes de la semana siguiente estaba con mi timbre listo en el pasaporte y mis pasajes para el 27 de este mismo mes.

Lo malo que me pasó justo al día siguiente de mi timbrada fue la muerte de mi querida coneja Gamberra. El miércoles en la tarde se fue en paz, inconsciente, víctima de algo que supe al día siguiente (gracias a la experiencia de una persona que quiero mucho y que ha sido parte activa de mi historia con Mattias): envenenamiento. Le compré alfalfa (parte esencial de su dieta) 100% pura – según el envase – a la gente de un criadero y a los 4 días mi Gambe estaba muerta, cosa que me confundió entre una bola de pelos mortífera y algo que le haya hecho mal, así que mi mamá le preguntó a esta persona (que es chofer de colectivos y criaba conejos) mientras yo andaba colapsando en el baño del Mercado Persa de Viña y él dio la lapidaria respuesta: “la alfalfa acá la mezclan con un pasto que es venenoso para los conejos. A mí se me murieron 11 por darles alfalfa”. Lloré de rabia cuando supe… ¡gente de mierda, por vender son capaces de matar! Y lo peor de todo era que ¡TODOS SUS CONEJOS Y COBAYAS ESTABAN COMIENDO ESA MISMA ALFALFA!

El sábado siguiente no fui a la feria porque me iba a topar con los famosos criadores, así que mi mamá fue sola. Le dije que no los increpara ni nada, que ya no había para qué, pero ella me respondió que no estaban… ni tampoco estuvieron ayer… ella me dijo que quizás todos sus animales murieron por lo mismo, por darles esa alfalfa maldita y que quizás así hayan aprendido la lección. A mí me dolió una enormidad perder a mi Gamberra, a tal grado que estuve con tranquilizantes por una semana y la presión se me fue al techo, acompañada de unos dolores de pecho tales que creí que me iba a morir… Hay gente que dice “pero si es una mascota” y sé que no tienen la capacidad de entender el lazo que uno puede entablar con un animal, así que mejor no discuto con ellos y me refugio en saber que ella se fue tranquila y que no me culpó de nada (aunque la culpa es netamente humana, uno suele creer que los animales también la sienten)… es más, usó su último poco de fuerza para poner su cabeza en mis piernas y ahí perdió la consciencia para siempre.

 No creo que mucha gente comprenda, pero el estrés que representa el irse y la muerte de tu mascota regalona es increíblemente alto. La felicidad y la tristeza te comen con zapatos y hacen que tu cuerpo se resienta mucho, manifestándose en mí en forma de dolores en todos los lados posibles, menos mal que ya estoy mejor y focalizada en mi viaje… son tantos cambios en tan poco tiempo que uno se siente con vértigo, pero por algo soy fuerte y las cosas se me dieron así, jeje. Me espera otra vida en el viejo continente, una mucho mejor que la de acá y es cosa de tiempo para que encuentre más Gamberritas que querer :), ¡Suecia está lleno de conejos a los cuales amar y eso me consuela bastante! No todo puede ser malo en la vida, ¿o sí?

Mis queridos lectores, es hora de cerrar el capítulo de hoy. Fue un poco agridulce y complejo, pero era necesario para mí el retratar tanto lo dulce y lo agraz que la semana pasada trajo consigo, El tiempo ha sido amable conmigo y me ha dado temple, me encuentro en buenas condiciones para dar el siguiente paso y aguantar las 22 horas de avión que se me vienen el 27 y 28, ¡jajajajajajaja!

Muchos saludos, espero que estén bien y no le den alfalfa a sus conejos!

Nos vemos en otro post ya más dedicado a lo que será mi vuelta a Suecia.

Yo =3 

3 comments:

Bek said...

Felicidades Sakane!
Yo creí que había actuado rápido al venirme después de dos meses de obtenida la residencia jajaja o sea, te quedan solo unos diítas en Chile!! Espero que te vaya muy bien! que tengas muy buen vuelo y un excelente inicio en tu nueva vida.

Sakenne said...

Jajajaja, gracias!

Yo no sería capaz de esperar dos meses antes de volver a Suecia! Ya esperé 7 y era cosa de minutos antes de volverme loca, jajajaja!

Saludos y gracias por el post!

Caro Tere said...

FELICIDADES por tu nueva residencia, a partir de este fin de mes, no queda nada¡¡¡¡¡¡¡ y que penita lo de tu mascota .... yo siempre he querido muchos a los perritos y gatitos que he tenido y me da mucha rabia cuando veo animalitos abandonados ...espero saber mas de tí y que tengas unas agradables horas de vuelo, combinación y llegada a destino junto a tu love¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ un abrazo afectuoso