Saturday, January 11, 2014

Crónicas Enlatadas XXIII: Plus size!

Hola, mis queridos lectores de fin de semana. Acá les escribe su comandante Sakenne, a bordo de su plátano volador con wi-fi 4G y disfrutando de una rica taza de té rooibos con caramelo del LIDL, jajajaja! No había escrito en estos días porque tuve ciertas cosas que hacer y también porque estuve muy, muy triste debido a que se perdieron mis perros de Chile debido al exceso de pirotecnia (uno apareció y el otro probablemente está en otra casa, considerando su nivel de inteligencia y manipulación perruna). Estuve varios días haciendo campaña por internet hasta que uno apareció y ya me hice a la idea que el otro probablemente nunca aparecerá, pero confío completamente en que está bien, no tengo esa sensación estomacal que siempre me da cuando algo malo pasa. Y hablando de cosas que pasan, Corleone decidió dejar el hábito de consumir tabaco (uno que se pone dentro de la boca y se llama “snus”), costumbre que le hacía gastar aproximadamente unos 120.000 pesos chilenos cada mes en cajitas y cajitas de majamama café y maloliente. El snus tiene más nicotina que el cigarro, pero no tiene los mismos efectos nocivos (salvo más probabilidades de contraer cáncer de páncreas) y, como no produce humo, se puede usar en todos lados, así que es relativamente común ver hombres (y hasta mujeres) con una pelotita en la parte izquierda o derecha del labio superior.

El problema con el snus es que, al ser más concentrado que el cigarrillo (8 a 9 mg/g de nicotina en snus versus 0,8 mg/g en un cigarrillo), produce una adicción muy difícil de combatir, aparte que la idea de “no producir humo” se asocia (muy tontamente) a algo más sano, así que los adictos al snus se quedan colgados de la cajita durante muchísimo tiempo (mi suegro consumió snus durante 40 años y lo dejó cuando se dio cuenta de la cantidad de dinero que gastaba, jajaja!), sin darse cuenta del monto que podrían haber ahorrado e invertido en otras cosas. Como sé que mi suegro consumió una cajita diaria desde mediados de los años ‘60 hasta el 2005, puedo hacer la siguiente estimación:

1965-1985 (precio del snus: 9 kr.)= 9x7300= 65.700 kr.
1986-2005 (precio del snus promedio: 17 kr.)= 17x7300= 124.100 kr.

Gasto total: 189.800 kr, equivalente a 15.184.000 pesos chilenos.

Mucho, verdad? El caso de Corleone es peor, porque él ha estado casi 20 años pegado a la cajita y los precios se han disparado de las dichosas 9 kr. a 50 kr., así que su papá podía comprarse cinco snus por el precio de uno y quedarse con el vuelto. Mi suegra venía chillando hace rato que él está cometiendo suicidio, que es tóxico, que lo va a matar de un suácate y muchas teorías apocalípticas de ese estilo, pero con eso consiguió ella que Corleone se hiciera incluso más adicto al snus. Lo que hice yo, por otro lado, fue hacer cuentas y mostrarle lo que podía hacer con ese dinero si lo juntaba en vez de consumir tanto tabaco (pagarse unas vacaciones, por ejemplo) y con eso se decidió a cortar el consumo, pero lo hizo de una manera tan radical el miércoles que ha estado como un mono trepándose por las paredes desde ese momento, jajajaja!

Despertó el famoso miércoles y me dijo “vamos al gimnasio, que si no hago algo me va a dar un ataque de ansiedad!”, así que tuve que hacerme la amable y partir con él a destruir mis pobres músculos (lo otro que anda haciendo para no pensar en tabaco es estudiar español y, cada vez que tiene un poco de tiempo libre, se sienta en el computador con el dichoso software… el otro día estuvo estudiando 4 horas sin pararse siquiera para ir al baño, así que va a terminar sacando un Ph.D. en algo si sigue así de activo, jajajaja!). El gimnasio, que queda cerca de mi casa, es uno de los más populares de Suecia y ahí va mucha gente joven, especialmente estudiantes, o jubilados que tienen muy buenos descuentos gracias a su edad, así que suele haber bastante movimiento salvo en el período entre 12:00 y 15:00. Como ese día fuimos tarde debido a que ambos nos amanecimos viendo películas, pude ver más gente de lo normal y me reencontré con ciertas mujeres que solía ver antes de mi larga ausencia del gimnasio debido a exceso de estudio. Seguían donde mismo, machacándose en las trotadoras y las elípticas, quejándose de estar gordas y poniéndole más resistencia a las máquinas, mientras que yo las miraba con cara de mandarlas de una patada a un psiquiátrico. Las tipas de las que hablo están delgadas y tienen un cuerpo armónico, bonito, formado correctamente (algunas con mucho más desarrollo de músculos debido a que entrenan en otras máquinas), pero cada vez que las escucho es la misma idiotez: “estoy gorda”. No están gordas ni para Suecia, ni para Chile, ni para ningún otro lado salvo las partes más pobres de África, pero acá en Europa la influencia del mundo de la moda es tal (y tan imperceptible al poco observador) que las generaciones más jóvenes están absorbiendo una infinidad de mensajes destructivos y, gracias a eso, cayendo en trastornos de la alimentación o adicciones al ejercicio que no llevan a verse saludable. El caso más extremo que he visto en el gimnasio es el de una mujer de mi edad que, de tanto hacer ejercicio, ya no tiene cuerpo de mujer sino de un hombre que corre y vive en tal estado de compulsión que pasa horas yendo de un lado al otro y ejercitándose en todas las máquinas posibles.

Acá en Suecia hay muchas tiendas de ropa internacionales, aparte de ser la casa matriz de H&M. La gente compra bastante en H&M debido a que la ropa es de calidad decente y el precio es bueno, así que es raro que alguien no tenga alguna prenda (o todas) de esa marca. Como H&M tiene la voz cantante en Suecia, lo que pongan en su sitio web se convierte en referente inmediato y es cosa de esperar un par de días para poder ver sus nuevas prendas de temporada en el cuerpo de alguien. Pues bien, ellos han tenido varias polémicas por el uso de modelos raquíticas y su tallaje sacado de las tablas que cortan en IKEA, así que no es de sorprenderse que salgan con alguna “gracia” de vez en cuando, pero lo que salió hoy en el diario Aftonbladet (el más popular de Suecia) se llevó la guinda de la torta:

h&m01

Sí, aunque Ud. no lo crea, esta chica de muy buen ver es considerada talla grande en Suecia. No es gorda, tiene buenos muslos, lindas piernas y se ve bien, pero acá ella está dentro de lo “grandecito”. En H&M se es talla normal hasta la 42 y de ahí es todo talla grande, no importando si la persona que viste con esas tallas es curvilínea por un asunto de estructura o porque es más alta, así que no falta la que se siente afectada por el “qué dirán fashion” y se va a sudar la gota gorda en el gimnasio… sólo para terminar un poco más tonificada y mucho más deprimida. A mí me da rabia ver cómo el medio te exige estar casi enferma para poder ser “presentable” y vestirte con ropa de ciertas marcas, porque hay personas que nunca podrán entrar tallas menores a la 40 y ahora lo que empieza con 4 es considerado casi obesidad mórbida. Qué hay de la gente que es más robusta o más musculosa? Que se mate de hambre. Qué hay de las personas con tendencia a engordar? A coserse la boca. Qué hay de las chicas altas que tienen un cuerpo acorde a su estructura ósea? Se tienen que limar las caderas para entrar en una 36 o tienen que estar condenadas a ir al “rincón de la vergüenza”, A.K.A “sección de tallas grandes”? Como ya no nos hacemos la ropa como antes (mi mamá se hacía la ropa a medida cuando era joven, andaba siempre bien vestida y nunca tuvo que preocuparse de la talla de nada), nos vemos expuestos al calificativo numérico de las tallas y – querámoslo o no – hay quienes son muchos más vulnerables a la crítica exterior que otras personas y son justamente esos individuos vulnerables los que pasan todo el día en la trotadora, quejándose de su inexistente exceso de peso.

Como he ido todos estos días al gimnasio debido al exceso de energía (o más bien ansiedad) de Corleone, me he topado una y otra vez con las mismas personas, corriendo más y quejándose de los mismos rollos que no tienen. Como acá no te escuchan a no ser que seas una experta en la materia y es costumbre sueca no intervenir siquiera en caso de emergencia, yo me concentro en hacer lo mío y pienso en el poco bien que la sociedad le está haciendo a la autoestima de la gente gracias a pequeños grandes gestos como éste. A ratos me gustaría hacer campaña para que la corten con la separación entre “talla normal” y “talla grande”, pero conozco el terreno y probablemente me sacarían los ojos antes de llegar a un buen resultado, jajajaja!

Para finalizar, un buen consejo de mi parte para todos ustedes (o los que tengan habilidades y/o paciencia): aprendan a coser. Si bien a veces toma un poco de tiempo, hacerse ropa es una buena manera de sacarse de encima la “calificación impuesta por las tiendas”, aparte que puedes desarrollar un estilo propio y eso es impagable en estos tiempos de copia, jajaja! Lo primero que voy a hacer en cuanto nos mudemos con Corleone a un departamento más grande va a ser comprarme una máquina de coser usada (las antiguas me gustan porque son totalmente rústicas) y me voy a hacer hasta los calzones, porque ya estoy completamente harta de tener que someterme a un escrutinio social cada vez que me compro algo en una tienda.

Es hora de retirarme a mis aposentos… nah, voy a jugar un poco (estoy probando un juego online). Espero que estén muy bien, que no se sientan mal si algo en una tienda no les cabe y que se compren una máquina de coser si pueden ;)!!!

Abrazotes y hasta la próxima!!!

Yo :)   

2 comments:

Unknown said...

Que cuatico!!
Me dejaste impactada, la chica es una modelo!!
Tienes toda la razón con eso de la máquina de coser, pero también hay que tener habilidad po!! Yo llevo como 6 veranos postergando el curso que me haría mi tía modista. Y ahí esta la Toyota esperando a que la utilice.
También tenemos una maquina antigua, que es preciosa, pero está casi como artículo histórico, jajaja.
Me alegro que el novio haya dejado uno de sus vicios y así puedan disfrutar en otros planes el dinero. Ene plata el cálculo que hiciste.
Mientras Corleone aprende español, yo haré lo mismo con francés (al fin!!!)
Que lata lo de tus perritos, lo siento mucho.
Te envío un abrazo gigante, desde este achicharrado Santiago.
Cariños!!

Karina Muñoz said...

Hola! Lo de la habilidad igual es cuestionable, yo creo que más bien es cosa de tener o buen pulso o la máquina andando lentito, jajajaja! Es entrete coser, especialmente cuando te das cuenta que tienes control total sobre lo que estás haciendo en vez de ir a una tienda por lo que haya ;) Aparte de todo, tienes una Toyota y ésas son muuuy buenas... imagínate aprendiendo con una máquina china, jajajaja!

Corleone anda prendido con el español y me alegro que vayas a aprender francés! A mí el idioma no me causa tilín por un asunto de pronunciación, así que prefiero lenguas más cantarinas como el italiano o el portugués :) Y lo de los perros... el tonto de los dos, que llamamos Peludín por razones obvias, está bien en casa y ya recuperó su buen humor de siempre; Tuto (por razones obvias), que es mucho más inteligente que Peludín, probablemente encontró otro lugar donde quedarse debido a su naturaleza de "coyote", como le diría mi padrastro. En todo caso, no han dejado de buscarlo :)

Un abrazo y suerte!!!