Wednesday, February 26, 2014

Crónicas Enlatadas XXIV: Vuelvooo, gente vuelvooo~

Buenas noches, mis queridísimos lectores! Acá les escribe su comandante Sakenne, aún recuperándose del jet lag causado por 36 horas de viaje intercontinental entre mi amadísima ciudad de Quintero, en Chile, hasta la anormalmente “cálida” ciudad de Kalmar. Estuve de vacaciones por algunas semanas y la pasé bien, no muy bien y muy bien, pero no pude llevarme mi nave espacial con forma de plátano maduro debido a que no tiene permiso para transitar por Sudamérica y me vi obligada a tomar aviones normales en su lugar… y un barco entre Buenos Aires y Montevideo, jojojo!

Corleone tomó la decisión de llegar a Chile al final del viaje y quedarnos tres semanas ahí, mientras las otras dos las repartimos entre Argentina y Uruguay y, en vez de aterrizar en Arturo Merino Benítez, nos vimos envueltos en un mar de gente, chuchadas y gritos en Ezeiza. Apenas salimos de ahí, tomamos un taxi que nos llevó a Palermo por 20 lucas (40 dólares para mis lectores internacionales), una ganga si consideramos que son 35 kilómetros los que hay que recorrer, y llegamos al apart hotel. El departamento era de un ambiente, pero muy bonito y equipado con todo, hasta con ascensor y salida propia por otra calle. El aire acondicionado fue lo que más apreciamos con Corleone, porque llegamos medio dormidos y la cachetada de calor nos despertó de golpe… qué calor, demonios!

Yo no tenía ni la más mínima idea que Buenos Aires se convertía en un horno en enero, supuse muy mal que el Río de la Plata pondría las cosas un poco más templadas y que la sensación térmica sería más o menos la de Santiago, que – a pesar de todo – es llevadera, pero supuse muy mal… el calor bonaerense es mil veces peor que el calor santiaguino, es un calor húmedo que te hace quedar pegoteado y te vuelve dependiente del aire acondicionado, aparte de impedir que vayas a lugares muy descubiertos a mediodía. Yo, como soy muy poco tolerante al calor, la pasé bastante mal afuera y procuraba salir o muy temprano o muy tarde… lástima que hubo un día en el que no hubo caso salir, jajajaja!

Habían pronosticado una tormenta para el 23 de enero, precedida de una ola de calor que podría freír huevos en la calle, pero yo no le tomé mayor asunto debido a que nunca en mi vida había experimentado algo así y dudaba que fuera para tanto. El asunto empezó mal desde la mañana, cuando prendimos la tele y dijeron que la temperatura mínima no había descendido por debajo de los 30 grados, algo inaudito para alguien que viene de la siempre templada costa chilena. A la hora del almuerzo ya teníamos una sensación térmica de 42 grados y, por falta de previsión, tuvimos que salir a comprar a la vuelta de la esquina… volviendo completamente empapados en sudor. A media tarde empezaron ya con la alerta más en serio y comenzaron a dar reportes más seguido acerca de la alta sensación térmica, como les muestro en esta foto sexy:

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Yo quedé plop y se me ocurrió la brillante idea de salir al balcón a ver qué tal… quemándome los pies en el proceso, jajajaja! Me imaginé la pobre gente en la calle, yendo de vuelta a sus casas en el subte (que es un horno incluso más grande que la ciudad), en las micros, en auto o suicidamente a pie y me dieron ganas de salir a repartir agua helada por ahí, pero me resistí debido a que el agua no iba a durar mucho tiempo helada con tamaña ola de calor. Pasadas las 5 de la tarde se registró la máxima del día (y la máxima histórica también), que mostraré en esta foto sexy:

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Seee, leen bien, más de 47 grados! Seguían hablando sin parar que se venía una tormenta a todo trapo que iba a bajar la temperatura hasta la mitad, pero yo no creía y no lo creí hasta que empezó la fiesta con truenos y relámpagos pasadas las 11 de la noche. Yo estaba feliz como nadando en lana, pero parece que el sistema eléctrico de Buenos Aires no está muy preparado que digamos para ese tipo de espectáculos meteorológicos y, de la nada, nos quedamos sin luz. Por suerte, al día siguiente sólo teníamos 20 grados y pude al fin salir a caminar y comprar unas pocas lanas (pocas, porque Buenos Aires se ha puesto muy caro). Lamentablemente, no tuve electricidad hasta el día que nos fuimos y casi me maté bajando por las escaleras más de una vez…

Viajamos a Montevideo el 25 y nos fuimos en barco. El viaje en sí cubre desde Buenos Aires hasta una ciudad que se llama Colonia del Sacramento en barco y, desde Colonia, se toma un bus a Montevideo. El costo del pasaje no estuvo nada de mal, alrededor de 30 lucas por persona en total, y nos tomó un poco más de 4 horas en llegar a Montevideo. Llegamos al terminal de Tres Cruces, bonito y con un centro comercial encima para que nadie se aburra, lástima que el resto de la ciudad no tenga el mismo ambiente del terminal y me haya aburrido como ostra en la capital de Uruguay.

Si se preguntan por qué me aburrí tanto, acá les dejo mis razones:

- Muy caro: Comer en un restaurante en Montevideo te puede salir perfectamente 30.000 pesos chilenos… y no estamos hablando de un restaurante de lujo (nosotros terminamos cocinando y comprando en un delivery bien bueno que encontramos por ahí). La ropa es carísima, al grado que sólo me compré unas alpargatas para curar mis ampollas (a 7 lucas) y, por suerte, encontré de gran ofertón unas chalas a 4 lucas.

- Sucio: El aseo que mantienen en Buenos Aires brilla por su ausencia en Montevideo, una ciudad que es mucho más sucia que Santiago y que la gente no piensa en mantener porque no le da la gana… o porque están tomando mate.

- La gente no es nada de amistosa: No son muy entradores si los comparamos con los argentinos, incluso diría que son más introvertidos que los chilenos.

- Desordenado: Había casas hermosas y bien cuidadas y, al lado, una cuestión a medio parar toda cochina.

Hubo, eso sí, dos cosas que me gustaron: la playa de Carrasco y el Aeropuerto. Un señor uruguayo me explicó que Carrasco no está administrado por Montevideo (que ha estado en manos de los mismos ladrones por más de 25 años) y esa diferencia se nota muchísimo. Las casas son muy al estilo Reñaca, la playa está limpiecita y el hotel/casino es majestuoso, un gusto para todos los sentidos. Acá les dejo unas fotos para que lo vean ustedes mismos :)


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Como les dije, el casino es increíble!

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En Chile no hice mucho, salvo pelear en el terminal de buses y llegar muy tarde a la casa, jajajaja! Como nada más a nosotros se nos ocurrió la brillante idea de llegar un 31 de enero sin considerar que es recambio de veraneantes y que la vendedora de boletos de bus le iba a decir cualquier cosa a mi mamá con tal de vender (ella reservó pasajes para nosotros y la vendedora le dijo que estaban con hora, cuando en verdad estaban abiertos), tuve que hacer el viaje primero a Viña (cambiándome de terminal y todo) y, de ahí, rezar para que hubiera colectivos a Quintero… menos mal que justo un amigo de mi mamá estaba con su colectivo y nos llevó :) Llegamos directo a la casa y, luego de la bienvenida, comimos un rico pollo al horno con ensalada y me empaché a helado de lúcuma, jajajaja! La pasé muy bien en Chile, compartí mucho con mi mamá y casi me sentí como volviendo a mi rutina chilensis, fui a Santiago a arreglarme una muela donde mi tía dentista y aproveché de ir a Patronato, que – para los que no lo sepan – es el barrio donde uno compra ropa en Chile. Ahí me fui a una tienda donde mi mamá suele comprar pantalones bonitos y baratos y tamaña sorpresa tuve cuando pagué los 5 que compré… el precio en total fue de 11.500 pesos chilenos, un poco más de 20 dólares, yay! En Quintero me compré unas sandalias muy locas a 3 lucas, un chaleco bien lindo con espalda de encaje a 5 lucas, tres poleras muy lindas a 2 lucas cada una, unas chalitas a luca y unas cremas, así que tampoco me devolví con las manos vacías (para los que no sepan, les decimos una luca a 1.000 pesos chilenos). Lo otro que hice en Chile fue cuidar del nuevo perrito de la casa, debido a que Tuto (el perro que se perdió en año nuevo) nunca más volvió… Mi mamá pensaba que el perro que recibiríamos era un poodle toy, pero lo que recibimos fue una cosita hermosa de una raza mucho más grande… acá les pongo la foto :)

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Ése es chiquitín el primer día en la casa, encima de mi cama (durmió conmigo y Corleone todas las noches)


Luego de un poco de observación sakennística, le dije a mi vieja que chiquitín tenía cara y orejitas de golden retriever, que es una raza muuuucho más grande que un poodle toy, pero que el pelaje no corresponde mucho al de un golden, así empecé a buscar por internet y di con la raza de chiquitín: goldendoodle (golden retriever + poodle), lo cual me fue confirmado por la persona que nos dio el perro unos días más tarde. Si bien cuando son chicos parecen un golden retriever, poco a poco van poniéndose más crespitos y – en ciertos casos – pueden terminar con los rulos de un poodle, aunque chiquitín posee el tipo de pelo más tirado a un golden con ciertas ondulaciones :)

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Así podría llegar a ser mi chiquitín :)     

 

Chiquitín es un perro muy afectuoso, bueno para morder, que gusta mucho de andar con la gente. Conoció a mi otro perro (que también tiene complejo de humano) e hicieron buenas migas, pero aún está muy chico como para que compartan en el patio. Se lleva bien con toda mi familia y le tomó mucho cariño a Corleone, al grado que dormían juntos y chiquitín ponía la cabeza en la almohada de él, jajajaja! Era medio llorón cuando lo recibimos, pero mi mamá me ha dicho que se le ha pasado y que ahora puede dormir solo en mi cuarto sin tener que estar vigilado por nadie, cosa que me alegra mucho porque estaba preocupada por él y por cómo iba a reaccionar con nuestra ausencia :(… la que lo extraña más soy yo, jajajajajaja!

Corleone lo grabó un par de días antes de volver, awww!

La vuelta a Suecia estuvo decente, el único problema que tuvimos fue en el tren debido a que se llenó (era viernes), pero todo lo demás estuvo bien. Llegamos cerca de las 9 de la noche y partimos con todo y maletas a comprar algunas cosas para cocinar, jajajajaja! Lentamente hemos empezado a volver a la normalidad y casi nos hemos vuelto a aclimatar (pasamos de 22 grados a 5 y no les miento si les digo que me congelé cuando puse mis pies en Copenhagen), pero aún me baja la nostalgia u_u. El otro día hablé con mi mamá y me mostró a chiquitín, que ha crecido un poco y se ha encrespado más en mi ausencia y él se despertó cuando me escuchó hablar!!! Espero que no me olvide en este tiempo o tendré que vérmelas con un perro gigante cuando vaya el año que viene, jajaja!

Con respecto a comprar lanas en Chile, me abstuve y preferí comprar lanas en mi picada online… anoche encargué 2 kilitos a precio de huevo (como a 600 pesos la madeja de 100 gramos) y espero (im)pacientemente a que lleguen mañana para manosearlos como se debe!

Creo que ya es hora que me retire a mis aposentos! Cómo la han pasado ustedes en mi ausencia?, espero que bien y que hayan encontrado cosas bonitas y lindos cachorros para alegrarse la vida n_n!

Les mando un saludo con un poco de jet lag y nos vemos en otro post!!!

Hasta la próxima!

Yo =)

6 comments:

derdayp said...

buena crónica jajajaja

derdayp said...

buena vacación :)

Karina Muñoz said...

Estuvieron buenas, salvo ese día donde casi me freí XDDD

Saludos!

Marie Antoinette said...

Al fin puedo pasar a leer tus aventuras!!
Jajaja yo estuve en febrero de 2010 en Buenos Aires y también un día casí me freí y eso que "solo" llegamos a los cuarenta grados.
Recuerdo que con mi papá comprabamos agua mineral en cada esquina, jajajaja. Y era terrible, porque apenas salías de la ducha sudabas y sudabas.
Tienes toda la razón, pobre gente que vive días laborales con esos calores tan super mega intensos.
¿Fuiste a Caminito?
¿Puedes creer que cuando fui no conocí Palermo, ya que el Bus turistico nos dejó abandonados en Caminito jajaja?
Nosotros en esa ocasión nos quedamos en el barrio recoleta. Bello bello.
Oye ese osito es un tiernucho. Que bueno que haya encontrado una familia que se nota lo cuidara con mucho cariño.
Tienes una muy buena picada de lanas!!
Nos leemos en una próxima aventura sakennistica.
Cariños!

Karina Muñoz said...

Jajajajaja! Yo me freí 4 de 6 días que estuve allá XD, unas temperaturas insoportables!!! No fui a Caminito, me paseé harto por Palermo y por el centro, aparte de ir a la tienda de libros Ateneo Grand Splendid (que es enooooooorme). Odié el subte, especialmente en esos días donde podías hacer asado en la vereda, y tanto calor me hacía imposible caminar como suelo hacer.

La picada de lanas fue obra de la casualidad y ya estoy tejiendo un chaleco loco con la lanita que me compré "para probarla" (porque es nueva)Llevo la espalda terminada, la mitad del delantero y - como tengo que ir a ver a mi suegra el martes - probablemente voy a terminarlo allá XD Elegí dos colores que me gustan: rosado muy pálido (que me hace ver como cabra chica) y morado (que también me hace ver como cabra chica), evité el negro esta vez porque ya sería como mucho, jajajaja!

Abrazos ya más helados y con aires primaverales!!!

Karina Muñoz said...

Actualización: Terminé el chaleco antes de venirme a Vimmerby, jajajajaja XD