Wednesday, March 26, 2014

Crónicas Enlatadas XXVI: Casi tarde, como siempre...

A ratos me pongo extremadamente melancólica, pensativa y, en chileno, me pajeo mentalmente (pienso demasiado). Ayer me puse a escribir en mi megadiario de vida y me he dado cuenta que cada vez tengo más cosas que decir, a ratos cosas no tan profundas y en otros momentos cosas que sólo era capaz de pensar en mis momentos de mayor crisis depresiva. Para los que recién se están conectando a este sucucho bloguero, les cuento que yo fui diagnosticada hace 9 años con depresión endógena y recién ahí, a los 21 años, pude empezar con un tratamiento decente de los síntomas que ya me tenían a un gateo del manicomio. Venía lidiando con mi condición a duras penas, sólo distrayéndome con mis estudios de Psicología e imaginando que mi vida era mejor, que aún tenía a mi ex al lado y que no me había dejado sola por ser poca cosa para él (mi hipótesis), pero hubo un punto en el que todo se hizo tan pesado para mí que no me quedó de otra y tuve que rendirme de manera física, porque de manera mental nunca me he rendido. 

He tenido que tomar diversos medicamentos para poder mantenerme compensada y eso, en parte, estuvo afectando mi manera de expresarme y mi percepción del planeta... lo empecé a ver todo de una manera superficial, simplista y perdí un poco de mi esencia cuestionadora y observadora, escribiendo tonterías o - derechamente - dejando de escribir, pero hubo algo en mí que no dejó ir esa parte por completo y me empujó a volver a usar mis armas literarias, porque las tengo y siempre lo he sabido. Muchas cosas las he comprendido tarde, como el origen de mi depresión (genético/hereditario), el origen de mi aislamiento (ser diferente y no ser menos), el origen de haber sentido abandono (problemas de dichas personas consigo mismas y no conmigo), el origen de mi personalidad de niña y adolescente (construida a base de malas interacciones con el mundo) y el origen de mi inseguridad (el rechazo de mis pares), pero el tiempo no ha sido cruel conmigo y, finalmente, puedo entender por qué actúo como actúo y por qué me ha pasado lo que me ha pasado. 

Hay algo que me ha pasado más de una vez y que espero que a ustedes no les pase: hacerme amiga de gente psicópata. No, no bromeo al decir que he sido amiga de, al menos, dos mujeres psicópatas, porque ambas entran en la descripción y el efecto que tuvieron en mi vida fue horrendo. Una de ellas usa la violencia verbal y el menosprecio para hacerse un espacio en el mundo que no puede crear de otra forma y la otra me mintió e hizo todo lo posible para que yo no llevara mis planes a cabo. En ambos casos lo comprendí tarde y, aunque mi intuición me gritaba que me alejara lo antes posible, caí redondita ante un par de caras de "no rompo un huevo" que eran más falsas que cachetada de payaso. Tener gente tan disfuncional y tóxica alrededor no le hace bien a alguien como yo y eso, en parte, me desvió del camino y me hizo una mata de frustración andante. Lo entendí todo casi demasiado tarde, cuando unas partes de mí las sentí perdidas y sus reemplazos apenas les llegaban a los talones, cuando estaba tapada en problemas y la sabiduría interna que tenía se había tomado unas buenas vacaciones en el Caribe. 

Casi perderse por escuchar a los demás es fatal, pero perderse para agradar a los demás es incluso peor y a mí por poco y me pasa eso. Dejé de lado mis gustos más sencillos y también los más profundos, incluso dejé de creer en lo que creía para poder amoldarme a una realidad que me hizo sentir apaleada desde el primer momento que la enfrenté y que me apaleó hasta que la abandoné definitivamente. Dejé que me intentaran tatuar conceptos ridículos en la piel y que insertaran ideas idiotas en mi cabeza, como que no valía nada y que debía ser cualquier cosa menos lo que yo realmente soy: un individuo con derechos. No tengo por qué ser superficial, por qué vestirme a la moda, por qué ser católica porque en Chile son casi todos católicos, no tengo por qué hacer como que soy feliz para que el resto no se incomode, no tengo por qué reventarme porque es lo normal para alguien de mi edad, no tengo por qué tener hijos a los 25 ni estar casada por la iglesia, sólo tengo que agarrar la escoba y barrer todas esas ideas y adoptar mi verdadera personalidad, ésa que me causó muchos problemas y, al mismo tiempo, me hizo sentir satisfecha y feliz conmigo misma. 

Llegué casi tarde a esta conclusión, pero llegué...

Casi tarde, como siempre. 

Saludos.

Sakenne.

Saturday, March 22, 2014

Crónicas Enlatadas XXV: Luego del insomnio…

Hola, mis queridos lectores! Acá les escribe su comandante Sakenne luego de haber dormido nada más que un par de horas. Seeep, me dio insomnio y no hubo forma de quedarme dormida antes de las 6 de la mañana (hice de todo: vi un dorama japonés – que es la versión japonesa de una teleserie – llamado Zettai Kareshi y se me metió un basural en los ojos, me puse a leer, hice Pilates a las 4 de la mañana, tejí cuanto hilo o lana pillé a mano, me senté a ver programas de medicina forense y no, no hubo caso)… lo bueno es que, si mi tránsito astral anda de buenas, probablemente hoy dormiré temprano y como tronco.

Hace más de un mes que volví desde Chile y, aunque no lo crean, aún ando un poco desfasada. Ya me acostumbré al ambiente, a andar en el supermercado, al ya no tan frío, a la gente que corre o que te intenta matar con sus bicicletas poseídas, pero me falta un poco más de tiempo para volver completamente a la rutina. Fui a la tierra de nadie y comprobé con horror que la madre de Corleone ya tomó el tren a Psicosis city, mostrando miedo hasta del router (“las ondas invisibles que transmite me pueden hacer daño”) y comprando casi el 100% de sus víveres en su versión pseudo – ecológica/sin color/sin olor porque “todo tiene cada vez más venenos” (el nombre que ella cariñosamente le da a cualquier sustancia química). La miré atentamente la casi semana que nos quedamos allá, la estudié y le comenté algo a Corleone: “ si ella es tan religiosa, confiada en su dios y creyente como dice ser, por qué le tiene miedo a TODO?”, a lo que él respondió “así es ella, excesivamente preocupada de todo desde tiempos inmemoriales”. Yo no tengo problemas con la gente que es así, pero su actitud me suele reventar debido a la cantidad de frases fatalistas disparadas por minuto, que suelen ser entre 3 y 5 si anda de humor para echarte el optimismo abajo de un plumazo. La primera vez que le dije algo bueno y me respondió con un “sí, bien bonita se ve la idea, pero probablemente saldrá todo mal” me sentí abandonada por decirlo de alguna manera, casi huérfana, porque pensé – en mi mente ingenua de Sakenne – que ella era parecida a mi mamá (que es un modelo a escala del optimismo más absoluto) y me diría “me alegro!!! Viste que las cosas siempre salen bien?”. Para mí fue una cachetada emocional que me dejó muy descolocada y molesta durante un buen tiempo y, desde ese entonces, soy tremendamente cautelosa a la hora de decir algo frente a ella, no vaya a ser que me tire una de sus “frases sabias” y me joda toda la onda… pfff!

Hay gente que es mejor no escuchar, lo sé, que hablan desde sus propias (desastrosas) experiencias o que, simplemente, no aceptan que otros tengan una vida diferente, pero no puedo hacerme la sorda con una persona que habla todo el tiempo, mucho menos si consideramos que es la mamá de mi pareja. A veces lo que dice se siente tan pesado que demoro días en olvidarlo o vuelve cuando la veo nuevamente. Me imagino lo que Corleone ha escuchado de ella y no me sorprende ver que suele ser medio dubitativo a la hora de enfrentar cosas nuevas, porque quién no lo sería con una persona tan fatalista como mamá… es como tener un disco con la frase “no te va a resultar” repitiéndose todo el santo día! Cómo va a tener uno un hijo feliz si lo único que le dices es que el mundo es un lugar peligroso, que tienes que lavarte las manos o te dará ébola, que hay que vacunarse, que el tener el celular cerca produce cáncer, que el router produce cáncer, que las salchichas producen cáncer, que mirar para el lado produce cáncer, que si las cosas no se lavan a 90 grados pueden quedar con bacterias resistentes al uranio que, tarde o temprano, harán que te dé ébola o cáncer y que, por si fuera poco, no se puede confiar en nada que venga desde fuera de los límites nacionales o que venga en barco (menos mal que me vine en avión)? No, no me malinterpreten, no es que la odie ni nada por el estilo… lo que me pasa con ella es que pide peras cuando planta ortigas y se la ha pasado casi 70 años preguntándose por qué las peras no llegan si riega las plantitas de ortiga con tanto esmero. Ya es hora que se dé cuenta que las ortigas no dan peras como fruto, pero por más que le dices sigue regando sus ortigas y te mira con cara de “no tienes ni puta idea de lo que estás hablando, jovencita sin experiencia”… causa perdida, como dice Corleone.

Ayer, mientras tejía frenéticamente, pensaba en la vida y en que – en realidad – no es necesario ser extremadamente inteligente para ser exitoso o para ser feliz… es una cosa de tener bolas y atreverse. Conozco personas exitosas que no tienen muchos estudios especializados de nada, pero que reemplazan todo ese equipaje intelectualoide con un carácter a toda prueba y mucha habilidad social, mientras que los más frustrados permanecen al margen de todo y esperan pacientemente que la buena vida les caiga del cielo. Sí, hay casos en los que realmente las buenas condiciones te caen del cielo, pero uno no puede esperar que eso pase el 100% de las veces y quedarse mirando por la ventana mientras todos andan afuera viviendo la vida loca. A mí me cuesta atreverme a veces debido a que, cuando era chica y tenía todas las bolas del mundo, me hicieron un bullying del terror que duró 12 años y quedé medio traumada hasta el día de hoy. Es obvio que la gente no me va a tratar mal si es que abro la boca, pero suelen quedar remanentes que moldean tu comportamiento lo quieras o no y que requieren de un esfuerzo extra para erradicar. Es como cuando aprendes a tejer un modelo de punto fantasía con calado de 4 hileras en poliéster grueso y con palillos del 6 y te piden que aprendas otro modelo de calado con esquema de 20 hileras ASAP para un tapado todo cool con lana mohair… es obvio que no vas a saber qué diablos hacer con la lana cool mohair, con palillos del 3 y mucho menos te resultará fácil leer un esquema de 20 hileras si tu universo entero se afirmaba en palillos del 6 y 4 hileras de calado! Lo más chistoso de todo es que la sociedad suele enseñarte esas 4 hileras y espera que hagas una maravilla digna del renacimiento, sorprendiéndose si no te sale algo más que una bufanda toda mal tejida y, of course, echándote la culpa de tu falta de destreza y dedicación al “arte del calado cool con mohair”.

Y hablando de calado, terminé el famoso chaleco con calado cool pero no en mohair y con palillos del 5, jajajaja! Acá se los muestro en una foto sexy ;)

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Gasté 400 gr. de lana, así que me quedan 400 gr. más para hacer otro chaleco, yay!

Curiosamente, el otro día me llegó una revista de ropa de una tienda de la que soy cliente y sale un chaleco con un calado muy similar al mío, así que estoy a la moda, jajajajajajajaja! No me demoré mucho en hacerlo, lo que me hizo tardar más fue que a veces tenía que retroceder porque se me olvidaba hacer las lazadas y el tener que coserlo, porque mi aguja lanera es una pesadilla @@! La otra lana que compré – de color púrpura – no tenía uso hasta que encontré un patrón bonito con un cuello/escote amplio muy lindo… el único drama era que el grosor de la lana (que es para palillos del 4/5) no me era suficiente para el modelo, que usa palillos del 6, así que tuve que hacer crujir un poco los sesos y di con la idea perfecta: usar otra lana más… negra! Yo soy de las laneras puristas, no me gusta mezclar mucho de nada y uso lanas que ya vienen con combinación, así que andaba medio asustada urdiendo puntos, pero la verdad es que el resultado me está gustando hasta el momento… acá les dejo otra foto sexy :)

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Como se puede ver, el combo púrpura con negro da un efecto bastante cool… el detalle con lazadas es una parte del cuelloscote, jajajaja!

Si tuviera una objeción con respecto al combo de colores es el peso… cada parte tejida pesa como medio kilo y mis muñecas no son muy anchas que digamos, así que suelo terminar adolorida si me da por avanzar mucho en el modelo. Como mis palillos de metal añadían tortura al trabajo, aproveché una oferta en uno de los super de inmigrantes (Netto) y compré un pack de 4 pares de palillos de bambú a 1200 pesos chilenos (2,40 USD una ganga si consideramos que cada par te sale dos veces eso), lo que representó un alivio momentáneo para mis pobres muñequitas. Pero bueno, como ustedes saben que yo no soy de las que puede estar haciendo una sola cosa que involucre palillos, agarré una lana que tenía guardada hace un par de años ya, un kid mohair color marrón que compré debido a que estaba muy barato, y me puse a hacer otro chaleco (muy liviano si consideramos el peso pluma del kid mohair). Acá les va la foto sexy de mi obra comenzada anoche, en mi rato de insomnio total :)

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Seee, otro calado! Confieso que a mí me cargaban los calados porque siempre me enredaba, pero encontré el modo de hacerlos bien y ahora los encuentro totalmente cool… y más cool todavía si la lana es cool :) Como ahora sé que puedo hacer calados lindos con lana cool, puedo finalmente usar toda esa lana mohair de colores locos que compré en mis momentos de impulsividad más absoluta (que no son pocos) Debo tener unos 3 kilos de lana mohair de colores esperando a ser calados por mí, jajajajajaja!

Lo otro relacionado al tejido es un encargo de mi suegra, que me pidió un mantel en algodón blanco a crochet. Estuve quebrándome la cabeza como por un mes, pensando en un cuadrado ideal para su petición de mantel de 1,10 mts. por 1,10 mts. y di con uno que está más o menos en las dimensiones… el detalle es que es no es muy grande y lo tendré que repetir 144 veces para que me dé las dimensiones necesarias, menos mal que sólo me quedan 134 que tejer, jajaja!

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El modelo, lamentablemente, no puede ser tejido como lo hice con mi cubrecama, así que voy a tener que coser como una loca, noooo!!! (menos mal que mi suegra me pagó por la obra, snif!)

Es chistoso, pero a mí tejer me ha ayudado bastante a entender un poco más la vida. Uno no puede andar pidiendo mucha calidad en personas que no saben de nada salvo de poliéster chino ni exigir a un principiante que se largue a tejer cubrecamas, porque es una idiotez irrealista. Hay que tener pasión, práctica y preparación para poder llegar donde uno quiere llegar y también hay que aprender a fallar, retroceder y echar puteadas, tirar cosas a la basura e incluso descartar material de cuajo si es que no es lo que realmente queremos usar, porque nadie nace sabiendo qué hacer a cada momento y, por mucho que la sociedad nos llene la cabeza con una idea de perfección sólo existente en el Photoshop, todos tenemos un potencial que descubrir. Todos tenemos el potencial de hacer cosas cool, sólo que unos son más hábiles con las trenzas o con el jacquard y necesitan un poco más de ánimo para aventurarse :)

La otra vez le dije eso a mi suegra, que no todos estamos esperando lo mismo de la vida y que no todos tenemos las mismas ambiciones ni talentos, pero hay quienes están tan metidos en la idea de seguir lo “oficial” que, realmente, es una pérdida de tiempo decir siquiera algo discordante con lo que ellos piensan. Aprendí con ella que es mejor algunas veces quedarse callado y hacer lo de uno sin mayores comentarios, así te ahorras los disgustos, el poliéster y los palillos del 6, jajajaja!

Eso es todo por hoy! Espero que la pasen muy bien este fin de semana y, si quieren llorar como si no hubiera mañana, vean el dorama de Zettai Kareshi… primera vez que lloro tanto con una obra de ficción, buaaaa~!

Saludos y nos vemos en otro post!!!

Yo =)