Monday, September 08, 2014

Crónicas Enlatadas XXXVI: No será mucho, Lucho?

Hola, mis bellezas lectoras! Acá les escribe su Comandante Sakenne, desde su nave con forma de plátano con Wifi y con ciertas molestias mensturales (MUCHAS molestias menstruales, si soy exacta). Estas semanas de ausencia han estado marcadas con varias idas a ya saben dónde a hacer ya saben qué, así que me quedo tan exprimida que, la verdad, sólo puedo escribir maldiciones diversas en todos los idiomas que pillo a mano. Les contaré algo que los va a dejar o boquiabiertos o creyendo que las coincidenncias no son nada de coincidencias: le acaban de descubrir cáncer de riñón a una de las tías de Corleone, así que ella también va a tener que someterse a todo el tejemaneje que te obligan a seguir acá cuando encuentran que tus queridas células se multiplican como si la cuestión fuera comprarlas al 2x1. La mamá de Corleone llamó ayer y no dijo mucho al respecto, sólo que ojalá que se recuperara y que fuéramos a Vimmerby cuando hubiera alguna semanita libre en el horario de mi trabajador novio para que ayudáramos en la casa (como siempre). Lamento decirle a la señora que, probablemente y si todo sale bien, me va a ver más bien poco de ahora en adelante... les cuento el porqué.

Hay veces que, en mi vida, todo se vuelve un tanto pegajoso y nada parece avanzar. Cuando terminé con mi ex estuve "pegoteada" y, si bien el tiempo se iba, parecía que no se iba a ninguna parte; todo mi tiempo escolar estuvo "pegoteado", era como una redundancia de situaciones parecidas y rutinas espantosas y así muchas veces. En Suecia me ha pasado lo mismo, con el pegoteo de la adaptación y hacer lo mismo una y otra vez, lo cual - irónicamente - me desestabiliza un montón debido a que la rutina me da espacio para pensar idioteces y las idioteces que pienso son colosales. He estado caminando en Poxipol durante todo este tiempo, con ligeras salidas de rutina durante los (pocos) viajes que he hecho al extranjero, pero de ahí todo lo demás es una repetición que considero hasta espantosa cuando estoy con el Poxipol hasta las rodillas y, a diferencia de lo que podía hacer en Chile, acá uno se puede terminar ahogando perfectamente por falta de acción. No es falta de amigos ni nada, tengo algunos y puedo vérmelas solita si quiero, lo que falta es un poco de atmósfera, un poco de acción en este lugar tan impasible y tan pasado por agua tibia, un escape de la agenda "ir al supermercado o ir a correr (al menos, intentarlo)" que representan todas mis salidas, porque acá no hay salidas a pasarla bien sino que son para hacer ejercicio. Yo necesito escapes y creo que todos, a excepción de los suecos, necesitan romper el esquema alguna vez y así no arriesgar la salud mental (ellos carecen de salud mental), pero yo he sido demasiado complaciente con respecto a mi adaptación y esa complacencia me tiene medio adherida al cemento del aburrimiento.

Como modo de soltarme del pegamento famoso que representa vivir en una sociedad con menos movimiento que un vaso de leche, hice algo que ciertas personas podrían considerar valiente, atrevido o derechamente estúpido: me inscribí para un curso de formación. El curso en sí tiene que ver con salud, son 62 semanas de estudio con práctica y hay cuatro especializaciones, de las cuales me importa sólo una (Psiquiatría). Les diré que me tienen en veremos en el lugar donde hacen las admisiones, de hecho, no quieren que tome ese curso porque mis notas son demasiado buenas y lo ven como un desperdicio de neuronas, pero no entienden que yo me empiezo a desesperar en este país si no hago algo, no es como la rutina que tenía en Chile y que, a pesar de ser medio pegoteada, siempre tenía una salida. Yo no pensé en el curso como una salida laboral, sino que lo vi como una especie de quiebre del sistema en el que estoy metida, un quiebre que - además - viene con una subvención que puedo usar para ir a Chile. Estaba todo bien calculado, iría por un poco más de un año a clases, haría las prácticas, correría de un lado al otro y todo eso, pero hubo un pequeño detalle que no calculé y que me está haciendo pasar del Poxipol máximo a andar más resbalosa que el teflón: me salió una oportunidad de trabajo que no esperaba. No crean que es un trabajo de ingeniera aeroespacial en la NASA ni nada por el estilo, es algo sencillo, conseguido a través de contactos (como en todo el mundo) y que me hará viajar como loca (mi supuesto local de trabajo queda a la misma distancia que hay entre Viña y Santiago y tendría que ir de lunes a viernes), tabajar bastante y volver molida a casa, pero con experiencias y personas distintas cada día. El lugar de trabajo me queda literalmente en otra región del país y a 2,5 kilómetros de la estación de tren de la ciudad, que es Växjö (me sale casi 170 lucas la tarjeta mensual de tren, nada si consideramos que cada pasaje por separado me sale 10 lucas y tendría que usar 40 pasajes), así que voy a caminar 5 kilómetros diarios si la flojera no me gana y hace que compre un pase para buses (35 lucas más). El famoso trabajo sería a tiempo completo (que en Suecia son 40 horas semanales) y me pagarían casi lo mismo que le pagan a Corleone y mejor que lo que me pagarían estudiando el curso y trabajando de eso,  así que andaríamos muchísimo más desahogados y podríamos vacacionar sin andar controlando tanto la billetera. La idea es mucho más tentadora que andar en el famoso curso, especialmente porque entraría de lleno en el mercado laboral y, si bien sé que cansa, me cansaría lo mismo yendo a prácticas sin recibir un centavo a cambio.   

Ahora mismo estoy esperando que me llamen para concretar la entrevista con el jefe nacional, así que ando un poco nerviosa y, como ando con los famosos cólicos menstruales, mi sensibilidad está un tanto alterada, aunque no puedo ocultar que estoy contenta porque posiblemente tendré un poco de movimiento en mi vida (quizás mucho movimiento, depende de cuántos botes dé el tren, jajajaja!)... eso sí, me hubiera gustado enterarme de lo del trabajo antes de ir a inscribirme al curso y así ahorrarme las pláticas existenciales de los orientadores que me agarraron del cogote ese día, jajajajaja!!!

Sobre lo de los tejidos y el tilín, no crean que voy a tirar los palillos a la mierda por andar trabajando, voy a hacer buen uso de mi tiempo e iré tejiendo en el tren :) Además, si tengo dinero puedo comprar lanitas y tejer más, así que menos voy a dejar mis tejidos de lado. Del desafío de los ciento dos mil puntos, llevo más de la mitad completada y se ve bien colorido, aunque la forma se logra luego de unir cosas por aquí y cosas por allá, jajajajaja!





Como ven, no le falta color a la cosa. Con un tipo de lana así, que tiene transiciones de color que no son tan largas, es mejor hacer punto calado o con lazadas (como el que estoy usando yo) o las franjas no quedarían nada de graduales. Traté de usar esta lana en crochet y, debido a las dimensiones de la prenda, es imposible hacer una hilera respetando la transición y fue por eso que me decidí por algo más "aireado", jajajajaja! Hay lanas con transiciones más largas, que sólo tienen un degradé por madeja o incluso menos, pero la madeja que yo estoy usando tiene dos degradés por cada 100 gramos y eso hace que tenga que rellenar un poco con aire, aunque no se puede negar que igual se ve lindo, no?

Ya, mis queridos lectores, es hora de pasar los nervios con un poco de pastelería (voy a hacer un cheesecake XD). Espero que estén todos muy bien, que disfruten la semana y que tejan si pueden, miren que uno nunca sabe cuándo se le va a acabar el tiempo libre, jajajaja!!!

Hasta otro post!!!

Yo, para variar =)