Saturday, June 20, 2015

Crónicas Enlatadas XLV: Cortitos de Sakenne I, la previa al cambio de plátano.

Hola, mis queridos y queridas!!! Acá les escribe brevemente su Comandante Sakenne, haciendo la cuenta regresiva y adquiriendo una úlcera tras otra al pensar que - en menos de 10 días - ya tendrá acceso a su nueva y gran nave con forma de plátano maduro y Wifi. Como saben, el tiempo de espera fue enorme y por eso ni Corleone ni yo caemos en la cuenta todavía que éstas son las últimas dos o tres semanas que pasaremos acá, así que pienso que se nos va a caer la teja cuando cerremos la puerta por última vez y hagamos nuestra buena obra final: llamar a los encargados del estacionamiento para que multen al chistoso que siempre usa nuestro puesto porque le da paja ocupar el suyo, muaaajajaja!!!

Como bien saben, yo soy de las personas que se caracterizan por su nivel superlativo de organización y manejo de detalles, especialmente debido a mi perfeccionismo tirado de las mechas y ese extremo orden mental que me hace coquetear con la fomedad más absoluta de cuando en cuando; Corleone, por otro lado, es más del estilo Zen (... tado) y suele asimilar las cosas de una manera mucho (MUCHO) más lenta que yo, así que ya me dijo que la mudanza será un asunto paulatino y que nos tomará más tiempo de lo que yo esperaba, que era a lo más cinco días... si les digo la verdad, primero me puse medio histérica debido a que se activó ese lado de mi ADN que tiene que ver con andar apurada por la vida, pero luego caí en cuenta que tiene razón y que tenemos un mes para dejar todo listo, así que el andarse acelerando realmente no conduce a nada salvo a aumentar mi acidez y prometerle terreno estomacal a nuevas y flamantes úlceras. Como sabemos que la cama y el sillón viejos no nos caben en el auto, tendremos ayuda del hermano de Corleone que nos prestará su camioneta para llevar ambas cosas y lo demás que botaremos (que son casi todos los muebles que tenemos ahora) al centro de reciclaje, mientras que la compra de las nuevas cosas la efectuaremos con nuestro auto en unos cuantos piques a IKEA. Digo unos cuantos piques porque dudo que todo lo que tenemos que comprar nos quepa de una sola vez... por muy cajas planas que sean todas, jajajaja!


 La lista de las compras en sí es bastante extensa y abarca todo lo posible para una casa, desde las alfombras hasta las sábanas, y todo lo veremos en IKEA debido al asunto Zen (tado) de Corleone. La verdad es que casi todos los suecos son así y no gustan de andar de tienda en tienda como nosotros los tercermundistas que aún tenemos carnicerías (acá no hay), así que van al lugar más grande que encuentran a la vista (que siempre es IKEA) y ahí lo compran todo. A mí IKEA no me disgusta para nada, sólo tiene un detalle que me causa problemas y es el de la carencia de pasillos. Visto desde arriba, es como una especie de laberinto resuelto que posee a lo más unos tres atajos y que hace las compras un tanto complicadas si no le echas una miradita al mapa antes de empezar, así que es casi obvio que te vas a perder o vas a tener que retroceder unas cuantas veces para poder hallar lo que deseas, como me pasó a mí la última vez que fui y justo cuando estaban cerrando... lo único que puedo decir es que volé, jajajaja! Esta vez iremos con un poco más de tiempo (cinco minutos más) y ya sabiendo más o menos dónde quedan las cosas, así que no tendré que parecer pollo a las brasas dando vueltas por la tienda mientras todos los suecos me miran con caras raras, jajaja!


Debido al asunto del cambio de plátano y lo de mi libro, probablemente andaré un tanto inactiva en el blog. No es que vaya a desaparecer hasta septiembre, pero sí pienso que no se sabrá mucho de mí hasta pasado el quince de julio. Voy a estar extremadamente ocupada estos días con lo del reciclaje, botar cosas viejas, elegir qué ropa llevarme, empaquetarla, ponerla en la casa nueva y todo eso que uno hace cuando se muda, así que dudo que tenga mucho ánimo para escribir más allá de lo estrictamente necesario... salvo para quejarme del dolor de pies que probablemente me va a dar :) Ustedes saben que siempre pienso en mi blog y que nunca puedo actualizar muy seguido debido a mis diferentes actividades y a ese pequeño síndrome canapé que tiene Corleone, así que dudo que sientan mi ausencia mientras ando corre que corre por la ciudad llevando cajas y cosas de un lado a otro, jajajaja! 


Antes de irme, les tengo una consulta: hay algo que querrían tener en su casa nueva para cuando se muden? Yo quiero, por sobre todas las cosas, unas sábanas que no sean blancas, miren que todas las que tengo son de ese color y ya me tienen medio enloquecida! Puede ser beige, lila, gris, roja, estampada con estrellitas colorinches o lo que sea, pero blanca nooooo!!! Pienso que es tanto el blanco que le ponen a las cosas en este país que ya me dio una cierta cromofobia aplicada ese tono... de verdad, hasta el verde chillón me causa más alegría que el blanco y eso que el verde chillón me carga! 

Ya, es hora de retirarme a ver mi maratón de animé. Les mando muchos saludos y espero que estén muy bien, comiendo cositas ricas y bien abrigaditos si hace frío. 

Nos vemos en el próximo post, probablemente desde el nuevo plátano!

Yo, para variar :)


2 comments:

mamy said...

Siempre es un stress mudarse y a mí me ha costado un montón de tiempo que todo quede como yo quiero. El tema de las cortinas es una lata! Las de la casa antigua nunca sirven y hay que adaptarlas o hacerlas de nuevo y alguien tiene que ir, tomar medidas, después esperar a que vayan a instalarlas... Eso significa varios dias viviendo expuesta o tapando en forma provisoria con cualquier cosa. A mi marido le da lo mismo que los vecinos vean todo lo que hace, pero a mí no. Acá generalmente los pisos de los dormitorios siempre son alfombrados, pero nosotros pusimos otras en living y comedor que era de madera, porque es muy helado.
Me imagino que comprar todo nuevo saldrá una fortuna! Es que todo de una vez suma mucha plata, por eso acá uno jntenta acomodar lo mejor posible lo que ya se tiene, a lo más aprovechar de cambiar lo que ya está viejo o definitivamente no entra, pero los muebles son muy caros para botarlos. Bueno, tú debes saber que acá no es como en Europa que se deshacen de esas cosas mucho más fácilmente, pero igual me pregunto qué hacen con tantas cosas que nadie quiere si la práctica es generalizada, donde va a dar tanto deshecho?
Ojalá que todo salga bien y no te urjas tanto, mejor que te contagies del espíritu zen de tu sueco, total es más sano andar relajado por la vida, si además no pasa nada si te demoras en amononar el platano. ;)
Un abrazo!

Karina Muñoz said...

Hola! Acá las cortinas sí o sí las tienes que cortar y coser, porque vienen en formato de 2, 5 metros de largo y nadie que yo conozco tiene casas con el cielo tan alto, jajajajaja! Corleone se parece a ti en el rasgo de no querer que el resto de la gente mire hacia dentro del departamento, es por eso que arrendamos en un segundo piso... a mí me da un poco más lo mismo, pero no quiere decir que no me preocupo por los mirones (que son pocos, jajajaja!). Sacando las cuentas de manera muy general, los muebles en total saldrán como 4 millones (incluyo la cama y el sillón) y eso en Suecia no es tanto si consideramos que una cama te puede salir 15 perfectamente y hay gente que paga eso. Los muebles viejos y todo lo demás se deja en el centro de reciclaje y, como el nombre indica, se recicla y vuelve al mercado en forma de alguna otra cosa. Acá, de hecho, necesitan basura para ciertas cosas específicas (para hacer biogas que usan en las micros, por ejemplo) y se la tienen que comprar a Noruega y otros países porque la que producimos acá no alcanza, jajajajajajaja!!!

Tienes razón, mejor ser más Zen (tado) como Corleone, mira que ya estoy hasta con palpitaciones y no son nada de divertidas!

Abrazos!